Género | De relax en Porto do Son El presidente de la Xunta de Galicia visitó las instalaciones del Club Náutico de Portosín, donde disfrutó de una comida con directivos y socios de la entidad
16 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Atípica. Así se podría calificar la visita ayer del presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, a las instalaciones del Club Náutico de Portosín. De rompe y rasga, si se tiene en cuenta que no había placa que descubrir, ni discursos, ni tan siquiera demandas perentorias por parte de los anfitriones. Más bien, todo lo contrario, mucha calma y relax. No en vano se trataba de un reencuentro después de diez años de vacío. Entiéndase: la última vez que el patrón de la administración autonómica arribó a las dependencias sonenses fue en 1993, o así lo recuerdan, al menos, destacados tripulantes de la institución náutica. Ayer, regresó a puerto. El motivo, una comida informal y distendida, en la que asomaron a la superficie cuestiones generales de diversa índole. Ahora bien, la directiva optó por nadar en aguas lo más lejanas posibles de solicitudes y reivindicaciones, virando rumbo hacia una placentera digestión. El menú prometía. De entrantes: quesos, ciruelas, jamón ibérico, piña, croquetas y empanadillas. Primer plato a base de almejas al natural y berberechos al vapor y a la marinera. A continuación, rodaballo con salsa de erizo. Y, para los postres, naranja Grand Marnier y tarta de manzana. Eso sí, antes de sentarse a la mesa, Fraga Iribarne recorrió los pantalanes y el pañol y firmó en el libro de honor. De cicerone, ejerció el presidente del club, Francisco Gude Sampedro; que estuvo arropado por su antecesor en el cargo, Juan Ramón López Oviedo, y por otros dirigentes y socios de la entidad deportiva. Al acabar de comer, el león de Vilalba dejó atrás Portosín. Puso tierra, que no mar, de por medio sin demandas en su cartera y con la pena de no disponer de tiempo, debido a sus obligaciones institucionales, para echar una partidita de dominó. Plan estratégico Prometió volver un día para jugar la. Quienes pospusieron un rato su partida del Náutico fueron el presidente de Portos de Galicia, Carlos Negreira, y el director xeral de Deportes, José Ramón Lete. Con ambos, Francisco Gude Sampedro departió sobre la necesidad de diseñar un plan estratégico para potenciar todos los clubes gallegos como focos alternativos de turismo, ocio, deporte y diversión. También izaron otra vela en clave reivindicativa; la de que la Xunta fomente más las escuelas de iniciación a las modalidades náuticas. A las clases que imparte la institución sonense asisten en la actualidad unos sesenta chavales del municipio, aunque están abiertas también a otros concellos.