El amigo Pepe

| MONCHO ARES |

BARBANZA

LA LLAVE

02 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A LOS que crecimos a caballo entre los últimos años de la dictadura y los primeros de la democracia, hablarnos de policía nacional en la convulsa transición era algo así como emplear al hombre del saco para asustar a los niños pequeños. Pero los tiempos han cambiado. Permítanme que personifique ese cambio en José Díaz Fernández. El inspector jefe forma parte activa de la sociedad ribeirense. Es riguroso en sus investigaciones, tanto que, con sus colaboradores, abrió la espita de grandes y sonadas operaciones contra el tráfico de droga, y no le duelen prendas a la hora de detener a quién corresponda. Llegó al mando con los argumentos de los buenos: responsabilidad y trabajo incansable. Pero, ya se sabe, la eficacia no siempre está bien vista; genera recelos y envidias. Mientras Ribeira no sabe cómo agradecer su labor, la indiferencia interna lo está apagando, pero él nunca se quejará.