LA LLAVE
01 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.QUE PRONTO nos desacostumbramos. La mañana de ayer fue caótica. Los autobuses escolares circularon más vacíos de lo normal. Las calles de las ciudades, abarrotadas de coches. Es la extraña forma de ser que tenemos los humanos. Recurrimos al utilitario convencidos de que es más cómodo coger el vehículo en el garaje que llevar al niño a la parada del bus de la esquina. Y sólo es cierto en parte. Porque lo cómodo de bajar en el ascensor al sótano no compensa la incomodidad de estar 20 minutos circulando en caravana y estacionar a 200 metros de la entrada del cole, con la consiguiente mojadura del adulto y del infante. Si finalmente resulta que acabamos más empapados que llevando al peque al autocar... Y no vea usted el mal genio que tienen algunos... Nadie cede el paso de cortesía (donde la señal no da preferencia, pero la impaciencia sí)... Hasta la lluvia es culpa del alcalde...