DESDE O SINO | O |
24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.A POBRA do Caramiñal, villa pequeña, recoleta y vetusta, acaba de celebrar sus fiestas principales, las dedicadas al Cristo Nazareno, en las que sobresale la curiosa procesión de As Mortaxas que, instaurada en el año 1745. La rada de O Caramiñal, en 1554, llegó a ser el puerto pesquero más importante de toda la ría de Arousa. En 1822 se produjo la fusión de A Pobra do Deán y A Pobra do Caramiñal, que es la villa actual. Este último nombre procede de una planta llamada caramiña o camariña, que está representada en el escudo de la villa. Si el origen de la fiesta del Nazareno, según los etnólogos, se pierde en la noche de los tiempos, su esencia, declaran los antropólogos, es el mediodía de la vida humana. El hecho religioso, cívico u otro conmemorado, es un hecho fundado, o que imprime carácter a la villa pobrense. La conmemoración recupera el tiempo, no el fugaz, sino el que engendra y permanece; certifica y vuelve a verificar la originalidad y diferencia de un pueblo que subraya su propia imagen y, finalmente, exalta a todos llevándolos a las cimas de la alegría. El tiempo que es de suyo fugaz, lineal y confuso en sus rutinas, se convierte en densidad de memoria, de acción de gracia y fiestas, y propicia por todo ello, que nazca la danza gallega, la reiterada mirada del espectáculo y el lugar de concentración de los hombres de bien. La historia de Barbanza está en el triángulo formado por los concellos de Rianxo, A Pobra do Caramiñal y Noia. Uno de los hijos más ilustres de A Pobra do Caramiñal fue sin duda Victoriano García Martí (1881-1966), del que destacaremos algunas de sus obras: La vida no es sueño , Galicia esquina verde y De la felicidad , con prólogo del ingenio de las letras, don Ramón María del Valle-Inclan; también escribió Procesión de los muertos , refiriéndose a la de As Mortaxas de A Pobra do Caramiñal.