Respeto a los comuneros

SARA ARES

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN BAROÑA, se celebró el pasado fin de semana el Curro da Enxa, una exaltación caballar que promueve desde hace años un colectivo de ganaderos que tiene el mismo nombre que la actividad en cuestión. La fiesta se desarrolla en unos parajes forestales que son dominio de la comunidad de montes de Baroña. Sin embargo, tuvo que pasar mucho tiempo, con conflictos y pleitos de por medio, para que los comuneros se hicieran respetar por los dueños de las reses mostrencas. Ahora, ya es posible hablar de la existencia de unas relaciones más o menos cordiales, previo establecimiento por escrito de una serie de normas y compromisos. Algo así como un contrato que los ganaderos deben cumplir a rajatabla si no quieren buscarse problemas. En este ámbito, la comunidad de Baroña es como una aguja en un pajar, un modelo a seguir. Porque, por desgracia, en la mayoría de los bosques del territorio barbanzano sigue vigente esa elástica ley del «hago lo que me viene en gana». Por poner un ejemplo, no hace mucho se celebró en A Curota un curro sin permiso de los propietarios del monte, que denunciaron el caso. Situaciones como ésa se repiten con más frecuencia de la que debieran.