Cosas de la gente La Asociación de Amas de Casa de Ribeira ha puesto en marcha un curso de cocina para niños, al que asisten pequeños curiosos interesados en el arte culinario
29 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La presidenta de la Asociación de Amas de Casa de Ribeira, Magdalena Bringas , se ha puesto el delantal con el fin de transmitir sus experiencias culinarias a un grupo de pequeños interesados en aprender a cocinar. La profesora está encantada. Y no es para menos. Los pequeños preguntan por los secretos de los platos que más le gustan y que le piden continuamente a sus madres. Ahora, ya están preparados para ensuciarse las manos y disfrutar de sus viandas preferidas. Sin embargo, los postres siguen siendo su debilidad. La responsable de la entidad ribeirense, y debido a la gran aceptación de este curso, está pensando en repetir la experiencia en próximas ediciones. Los paladares de grandes y mayores lo agradecerán. Miembros de la asociación cultural Galicia Viva de Rianxo se desplazaron el fin de semana a Santiago para visitar a Raimundo García Domínguez, decano de los periodistas gallegos. Durante su estancia, los rianxeiros hicieron entrega a Borobó de una escultura diseñada por el artista barbanzano Robustiano Losada. También le regalaron un diploma en el que se le nombra presidente de honor de la tertulia literaria rianxeira, en virtud de sus méritos como periodista y como expresión de gratitud. Dado el delicado estado de salud por el que atraviesa García Domínguez, la visita fue breve. Aún así el anfitrión les obsequió a todos con varios ejemplares de su libro Anacos. Niños y padres de la localidad sonense abarrotaron hace unos días la céntrica plaza de España para embarcarse en una aventura épica a la que dieron vida los títeres de la compañía Cachirulo. Con el humor del que suelen hacer gala, los personajes de trapo y madera narraron la historia de El Rei Artur e a abominable dama, que pese al terrorífico título hizo disfrutar de lo grande a los más pequeños. El final del cuento fue uno de esos en los que todos fueron felices y comieron perdices. El milladoiro que el polifacético artista Serafín Marcos está levantando en la huerta de su vivienda de Santa Cristina, en la localidad de Noia, no es cosa de un sólo día sino de años de incesante reflexión y meditación. La última aportación la ha realizado una vecina noiesa, María del Carmen Domínguez Villanueva, que colocó el pasado sábado, con el consabido ritual, la piedra número 24 de esta obra de arte. Habrá que esperar para conocer el nombre del siguiente.