Las importantes deficiencias detectadas en la casa rectoral fueron el motivo por el que durante los últimos años se mantuvo deshabitada. Con la reforma se pretende devolver a este inmueble el uso para el que fue concebido, alojar la residencia del párroco titular de San Martiño. Además, se prevé destinar algunas salas de la edificación a usos parroquiales o comunitarios. La rectoral tiene, según los cálculos de José Luis Fuentes, más de dos siglos de antigüedad. Si se lleva a cabo esta reforma, sería la segunda promovida por la congregación noiesa en los últimos años. El caso precedente es el de la casa parroquial o de Vázquez Millares, situada también en las inmediaciones de la iglesia, y en la que se desarrollan actividades y reuniones de Cáritas, catequistas y de otros colectivos. Para poder afrontar esta mejora, la comunidad de feligreses de San Martiño tuvo que recurrir a un crédito bancario.