DESDE FUERA | O |
24 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA NOCHE de San Juan volvió a revivir costumbres de antaño en los concellos de Barbanza, unas veces para recordar ritos y bromas a la usanza del pasado, y en otros casos para actualizar actividades típicas de la confluencia de las creencias paganas y de las cristianas para conmemorar la entrada del solsticio de verano. Así, en la comarca muradana son tres los ritos que perduraron: las fogatas, la retirada y traslado de enseres y aperos domésticos desde los hogares hasta las plazas o enclaves públicos, y el empleo de agua de hierbas para lavarse la cara. A estos habría que añadir la costumbre de engalanar los hogares con flores silvestres, aunque esta sólo se conserva en Mazaricos. En estos cuatro aspectos se distribuían creencias y tradiciones puramente de diversión, que ocupaban, especialmente a los jóvenes, la mayor parte de la noche de San Juan. Los medios actuales motivaron mudanzas de costumbres, aunque es loable que nuestros muchachos quieran perpetuar ritos ancestrales del país. La cultura popular se basa en hechos como los reseñados, y por ello, aunque a veces algunas tradiciones resulten algo molestas, deben perpetuarse.