El chapapote también llegó a otras localidades de la comarca. Así, los municipios de Ribeira, O Son y Muros sufrieron las consecuencias del mayor desastre ecológico de Galicia. En la actualidad, la zona que aún está afectada es Corrubedo, donde trabajadores de Tragsa y miembros del Ejército se afanan en limpiar los restos de fuel que todavía quedan entre las rocas. La presencia de voluntarios en la parroquia corrubedana es casi nula. En el día de ayer sólo dos personas limpiaban en una pequeña cala de esta localidad. Los fines de semana aumenta la presencia de colaboradores, por lo que se pueden ver pequeños grupos de unas veinte personas. Los responsables de las labores de limpieza evitan que esta gente trabaje en lugares peligrosos, donde puedan hacerse daño. A pesar de que las autoridades insisten en que apenas quedan restos de hidrocarburo, todavía hay municipios que necesitan de la ayuda de los voluntarios en sus costas.