Lleva una veintena de años en el sector y nunca ha visto tan crítica su situación
26 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?demás de ser el propietario de una granja en Boiro, Antonio Couso decidió hacer frente a la crisis que atraviesa la cunicultura fundando la cooperativa Cunibarbanza. Durante los más de 20 años que lleva en el sector, nunca ha visto tan negro el panorama. «Mentres os piensos seguen a experimentar unha suba de prezo tras outra, a carne baixa sen parar», dice. Mientras la crisis hace mella en su negocio, Couso Lojo sigue dedicándose a su granja en cuerpo y alma. «Ó igual que outros gandeiros, somos un sector discriminado, que ten que traballar os 365 días do ano, domingos e festivos incluidos e ninguén se preocupa pola mala situación que atravesamos», sostiene. En las dos décadas que lleva entre conejos, nunca ha visto un año tan malo como el pasado, pero cree que el actual puede todavía superarlo: «Os matadeiros son cada vez máis reacios a seguir comprándonos e os prezos caen en picado. Hai que controlalos se se pretende frear o peche das granxas». Desde hace un par de meses, al igual que los otros cunicultores de la comarca, Antonio Couso ha visto incrementados sus gastos al tener que desplazarse una vez a la semana a Padrón para conseguir la guía sanitaria imprescindible para el transporte de conejos, un documento que antes obtenía en Boiro. «Isto é unha tomadura de pelo e unha falta de respecto da Administración que nos pon cada vez máis trabas», denuncia.