DESDE FUERA | O |
07 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO LES falta razón a los compradores de pescado de Muros a la hora de protestar por la falta de producto en la lonja, y otro tanto les acontece a los consumidores, quienes llevan cuatro meses debiendo mudar sus hábitos alimenticios por la falta de pescado fresco en los lugares donde habitualmente se proveían de este producto. Pero en el conflicto existente en el puerto muradano es posible que todos los sectores implicados en la pesca, venta y consumo tengan su razón. Desde que se construyó la nueva lonja, fueron muchos los intentos por atraer a compradores de pescado, con el ánimo de que los armadores no llevasen el producto capturado a otras rulas. Sólo así se podría incrementar la actividad pesquera y, a la vez, intentar la creación de industrias derivadas. El chapapote puede condicionar ahora la supervivencia de la lonja, pues si difícil fue conseguir que pudieran venderse en Muros los peces capturados, no lo será menos volver a atraer a los compradores. Ya existían desavenencias entre los colectivos que operan en la rula muradana, pero temo que éstas se incrementen. O se da un vuelco a la actividad transaccional o el futuro de las operaciones mercantiles es incierto.