Alumnos del colegio de Palmeira trabajan día a día en el reciclaje y la reutilización de materiales de desecho
08 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?legaron al colegio de Palmeira a principio de curso y se han convertido en los protagonistas de las clases. Se llaman Papapapel, Papapilas y Apañaplast y su misión consiste en almacenar el papel, las pilas y el plástico que los chiquillos introducen en su interior. Estas mascotas forman parte del proyecto Palmeira escríbese con R: respecto, reducción, reutilización e reciclaxe , que se ha puesto en marcha en el centro educativo en el marco del programa Voz Natura, que promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre. Gracias a sus nuevos amigos, los niños toman conciencia de la necesidad de reciclar los materiales de desecho para contribuir a conservar el medio ambiente. Para ver los progresos que hacen, un grupo medioambiental, formado por alumnos de quinto y sexto curso, recorren mensualmente las aulas para hacer balance de las cantidades de papel, pilas y plástico recogidas en cada una de ellas. Con los datos que se obtengan durante el curso escolar, elaborarán un gráfico.Además de los profesores y los integrantes de este colectivo de estudiantes, alguien más se encarga de examinar el trabajo realizado por los niños ribeirenses. Se trata de Ghalopín, un ser llegado de otro planeta que, a sabiendas del proyecto que se estaba poniendo en marcha en el colegio de Palmeira, decidió quedarse una temporada.Con sus impresiones, los chiquillos elaborarán próximamente dos murales. En uno de ellos reflejarán lo que a Ghalopín le gusta y en otro, lo que le causa tristeza. De este último formará parte, entre otras cuestiones, la catástrofe del Prestige , un tema sobre el que los estudiantes han elaborado dibujos y paneles con fotografías y recortes de prensa. Para el mural positivo, Ghalopín seguro que escogerá el proceso de reciclaje que los estudiantes del centro educativo ribeirense realizan en los talleres. La misión de los escolares comienza cuando, con la ayuda de una batidora, hacen trizas los papeles, cuyos trozos dejan a remojo. A continuación, mediante la utilización de bastidores, extraen del agua una fina capa de la masa en la que queda convertida el papel, que dejan a secar durante varios días. Con el producto resultante de este proceso, los chiquillos elaboran marcadores de páginas, libretas y diarios. Mediante estas actividades, los chiquillos consiguen tomar conciencia de la importancia del reciclaje y de lo fácil que es aprovechar los desperdicios.