«El Atlántico es parte de mí»

A. D. Santos RIBEIRA

BARBANZA

?e Ciudad del Cabo fue a Marbella para aprender español en septiembre. Dos meses después descubrió Galicia gracias al Prestige . Ahora está en Barbanza, embarcada en una solitaria aventura y chapurreando castellano. Como este redactor apenas sabe inglés -no entiende ni papa, en realidad-, la conversación es una especie de agradable calvario, pero en seguida se advierte, sin necesidad de palabras, que esta mujer ama muchísimo el mar. La razón salta al final: no hay muchas mujeres que, como Cristal Crow, sean marineras en un catamarán. -Llegué el viernes desde Marbella después de 18 horas de autobús. Fue agotador. -¿Qué le impulsó a hacer este viaje? -Varias razones. Primero, me duele mucho lo que pasa aquí. Como te diría... lo hago por la salud del alma, para tener... (titubeos) -¿Paz interior? -Sí, eso. Veo la guerra de Estados Unidos contra Irak y sé que no puedo hacer nada. Pero aquí, en Porto do Son, sí que puedo ayudar a nuestra tierra madre. -Entendido. ¿Y cuál fue el segundo motivo? -Para descubrir otra gente que no fuera de Andalucía. Sólo conocía la cultura andaluza y ésta era una oportunidad de ver el norte de España, conocer a otro tipo de personas. -¿Y qué tal resulta la experiencia? -Muy bien. Mi primer día en Galicia fue estupendo. La gente tiene una especie de sofisticación silenciosa . En el sur se ríen más, gritan... -O sea, que le cayeron bien los gallegos... -Sí. Además me llevé una sorpresa. Mucha gente con la que hablé conocía mi país; había estado allí. En Andalucía tenía que señalarlo con el dedo en un mapa de África. -¿Alguna otra razón para venir? -Practicar la lengua. Es muy interesante vuestro acento, es muy suave. Me recuerda a Tenerife. -Ha limpiado en Corrubedo, Aguiño y O Son, ¿cómo encontró sus costas? -Vi por la tele que Fisterra estaba peor, pero cada trozo de fuel hay que limpiarlo. Da igual el tamaño. -Y el paisaje, ¿le ha gustado? -¡Oh, sí! ¡Muchísimo! Yo trabajo de marinera en Ciudad del Cabo, en un catamarán. Una vez fuimos hasta Cuba, y cuando vi aquellas islas caribeñas, tan planas, tan llenas de hoteles, no me gustaron nada. Son como Marbella. Pero Galicia es como me imaginaba el Caribe. Con montañas, silencioso. Galicia es mi Caribe y el Atlántico es parte de mí. -¿Quiere decir algo para terminar? -Sí. Me gustaría dar las gracias a toda la gente que me ha tratado tan bien: al Concello de Porto do Son y a Protección Civil, sobre todo.