El gran hermano del perro

Ana Gerpe V. RIBEIRA

BARBANZA

Un microchip situado bajo la piel llevará grabados los datos de los canes inscritos en el registro que en Barbanza sólo tienen en marcha los concellos de Ribeira y Noia

08 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El mejor amigo del hombre no se va a librar de la dictadura tecnológica. Desde el pasado 2 de julio, cualquier animal potencialmente peligroso -los perros, los primeros por tratarse ser el más común de compañía- deberán llevar un microchip bajo la piel en el que estarán grabados todos sus datos, como si de una huella digital se tratase: raza, fecha de nacimiento, sexo, dirección habitual, si vive con humanos o tiene como finalidad guardar un inmueble, nombre del dueño, nombre del veterinario que lo marcó, certificado sanitario, cartilla y, si ha protagonizado alguna, detalles de las agresiones. Para tener a los cuadrúpedos bajo control, en los concellos deben tener un registro, de forma que al marcar la clave del microchip aparezcan todos los datos del animal. El caso es que sólo en Ribeira y Noia hay censados canes, 15 en el primer municipio y 12 en el segundo. El término ribeirense es el único en el que el trabajo de control sobre los perros se ha encargado a un agente de la policía local. En los restantes municipios, más de una veintena de personas han acudido a solicitar información sobre los trámites a seguir para legalizar la situación del animal. Por el momento, sólo es obligatorio censar en los concellos a las razas consideradas potencialmente peligrosas, unas catorce según el listado oficial. A partir del 2 de julio del próximo año, deberá identificarse a todos los canes, sin excepción alguna, en el registro gallego.