El destino de San Alberto

ANDRÉS FARIÑA

BARBANZA

TODOS SABEMOS que Ribeira es un desastre urbanístico. Un ejemplo de especulación salvaje y prueba incuestionable de falta de proyecto de ciudad, que se desarrolla sin plan general de urbanismo y con el extraño objetivo de amurallar el mar. El Touro es la reciente muestra de una realidad que no se puede disfrazar y que gira en torno a los intereses del sector de la construcción. El impacto visual que le causa a cualquier ciudadano que pasea por cualquier calle, incluidas las mas recientes, es de asombro y desolación. No es necesario mirar atrás. El presente urbanístico, por tener más referencias, es más injustificable, indefendible y condenable que el pasado. Los repetidos y muy recurrentes proyectos de promoción del turismo con los que algunos se adornan, pasan por la aprobación del plan de urbanismo y la protección de la belleza de nuestros parajes, tal como permite el artículo 25 sobre competencias del Concello. Un parque eólico de San Alberto no puede responder a ningún tipo de política industrial con criterios racionales. Argumentar parámetros de proximidad al polígono y consolidación de puestos de trabajo es jugar con el destino de mucha gente y una vuelta de tuerca en este estilo de hacer política. El entorno de San Alberto y la belleza de sus paisajes son valores para un modelo integrado de desarrollo económico alternativo y complementario en este concello y en esta comarca con grandes posibilidades y con una urgente necesidad de estructuración territorial. A Pobra entiende el desarrollo sostenible con la importante decisión de su corporación para la defensa del entorno fluvial de A Curota. Así se hace.