Seguridad vial

La Voz

BARBANZA

Estos días han anunciado que se instalará una base de la Guardia Civil de Tráfico en Barbanza, con una dotación de 23 personas, incluyendo a los mandos. Los motivos esgrimidos por el subdelegado del Gobierno han sido los de mejorar la seguridad vial y acercar el servicio a los ciudadanos. Oído esto, me entra un mar de dudas sobre el asunto; después vendrá la zozobra real. La principal inquietud, teniendo en cuenta como son de eufemísticos estos modernos pregoneros, es si lo que nos están planteando se dice con bastantes menos palabras: cubriremos de multas la comarca, porque no sé ustedes pero a la que suscribe ningún guardia la ha parado para aconsejarla sobre normas o hábitos de conducción, indicar rutas alternativas o ayudarla a cambiar una rueda. Siempre se oye la consabida retahíla «Buenos días... ya sabe por qué la paro ¿no?» A continuación se zambullen en su libreta-totem y a escribir. «No me diga nada, alegue lo que estime oportuno en su momento. Puede seguir, buenos días». Por supuesto que hay unas normas y deben cumplirse, pero si lo que nos proponen es más de esto, que pongan el destacamento en Sálvora. Si quieren seguir escondiéndose debajo de los viaductos para sorprender al que no lleva el cinturón de seguridad o al que, en vez de detener completamente el vehículo pone primera y se incorpora a otro vial, ya hay agentes suficientes para hacer medrar las arcas del Estado. ¿Dónde están los agentes en avenidas como la de Barraña, en Boiro; A Coruña, en Ribeira; o la recta de Palmeira cuando cuatro puros-machos-galegos circulan a 150 adelantando a 3 vehículos de tirada? ¿Dónde están cuando un patibulario esbirro se pasa media noche del sábado haciendo trompos y arrancadas con derrape incluido en la zona de copas? ¿Dónde están al día siguiente y los demás? Porque esos mierdecillas al volante son siempre los mismos. De nada servirá aumentar dotación si siguen apostándose a la salida de los restaurantes o salones de boda para empapelar a parejas que excederán alguna décima el límite de alcohol, pero circulan a 50 en dirección a casa y no aparecen de madrugada cuando alcohol y velocidad se multiplican por diez. Para mejorar la seguridad vial debemos empezar por la familia, seguir en la escuela, y Tráfico debe actuar sobre las conductas más peligrosas, pero sin dejar de lado el método disuasorio de su presencia y la vocación educacional que debería tener su cometido. Si todo se basa en la multa-ingreso a horas apropiadas que pongan robots.