María González Sánchez, matrona y presidenta de la asociación Renacer María González preside la entidad antidroga Renacer desde hace unos seis años, aunque la asociación empezó a dar sus primeros pasos hace dos décadas, en respuesta a una nueva y creciente demanda social, que surgió con la aparición de casos de drogadicción en la comarca. De ahí surgió también la unidad asistencial y los programas que puso en marcha Renacer: una escuela de padres, una asesoría jurídica y una sección dirigida específicamente a los afectados por el sida, lo que les valió una subvención del Plan Nacional sobre Drogas. Estas ayudas y las aportaciones de los socios son sus únicas fuentes de financiación.
29 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El germen de la actual asociación Renacer surgió hace ya tiempo, con una serie de charlas en un instituto ribeirense. -¿Cómo surgió Renacer? -En principio llevamos veintitantos años trabajando en el mundo de los conflictos surgidos por las adicciones a las sustancias tóxicas. Soy matrona de área y como toda persona con hijos tengo una inquietud sobre lo que hacen mis descendientes. Las primeras reuniones las hicimos en el instituto de Coroso. Eran charlas informativas sobre el mundo de las drogas. Surgió por una inquietud social sobre ese movimiento que empezaba a despuntar. -¿Cómo se pasó de esas primeras reuniones a lo que es la asociación? -Las personas con problemas de drogas, las marginales, no tenían mucha ayuda. Eran la gente que más se veía, los grupos de porreros en las esquinas y plazas trapicheando. Decidimos tomar unas medidas pioneras. Fuimos casa por casa pidiendo firmas. La asociación se formó con quinientos socios. Poco a poco fue aumentando la afiliación. Se formó legalmente, con presidente y vicepresidente. Todas las asociaciones se generan por una demanda social. Nuestra función era la orientación y la ayuda. -¿Cómo formaron la unidad asistencial? -Cuando la demanda fue mayor y hubo necesidades terapéuticas en Ribeira, hace diez años. -¿Cuáles han sido sus principales logros? -A las personas afectadas las derivamos a centros de rehabilitación. Las madres tienen reuniones aquí, y una de las psicólogas forma grupos de apoyo. Los progenitores no entienden por qué su hijo se metió en ese mundo. -¿Hay un perfil de consumidor de estupefacientes? -La droga está en toda la sociedad; no hay un perfil. Los que más se ven son los que necesitan más ayuda. Ahora se habla del tema a los niños, porque para prevenir hay que educar.