A Moldes con chubasquero

La Voz

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Numerosos pobrenses desafiaron al mal tiempo y se dieron cita en el cruceiro situado al pie de A Curota para venerar a la Santa No falla. Dicen los pobrenses que siempre llueve en la romería de Moldes y el domingo, el agua y el viento cumplieron esta premisa. Sin embargo, lejos de anularse la celebración, fueron numerosos los vecinos que echaron mano del chubasquero y subieron hasta el lugar en el que está el cruceiro. La visita fue más fugaz que en otras ediciones, pues el tiempo no dio opción a la comida campestre.

13 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Como cada segundo domingo de mayo, la Santa que habita en el cruceiro de capilla situado al pie del monte A Curota, estuvo más acompañada que nunca. El resto del año sí recibe visitas, pues de hecho siempre está rodeada de velas y flores que depositan los fieles, pero Nuestra Señora do Belén tiene un día especial, que, como en años anteriores, estuvo pasado por agua. Las previsiones meteorológicas no fallaron y el domingo amaneció gris y lluvioso. Arriba, algunos romeros, en su mayoría jóvenes, pasaron la noche en tiendas de campaña, pues al igual que otras citas, como el Curro das Canizadas o la fiesta de la carne de potro, la de Moldes se presta a ir de acampada. Sólo que en esta ocasión, los excursionistas tuvieron que recoger los bártulos mucho antes de lo previsto. El momento de mayor concurrencia de la romería, casi el único, fue la misa cantada, que ofició el párroco de O Castelo, Nicolás Garrido. Numerosas personas se congregaron frente al palco instalado para la ocasión para asistir a los oficios, en los que intervino la coral Abrente de Pobra. El apartado musical estuvo complementado con la intervención de la banda municipal de Brión y los gaiteros de la agrupación local Amigos do Barbanza. Tiempo desapacible Tras la ceremonia, los romeros aprovecharon su visita al cruceiro para tomar algo al aire libre en alguno de los puestos instalados para la ocasión, aunque el tiempo era muy desapacible. Las rosquilleiras tampoco faltaron a la cita, aunque después de la misa y los vinitos de rigor, la zona se fue despejando poco a poco. Aunque se desafiase a la lluvia y al frío para cumplir con la tradición de rezar a la Santa de Moldes, tampoco era cuestión de celebrar la comida campestre, que ya forma parte de la propia romería. Por eso, la fiesta quedó un tanto deslucida, sin el clásico ambiente posterior al almuerzo, que incluye las caminatas por el monte, la visita al mirador de A Curota o la contemplación de las reses que pueblan la montaña. Si nada lo impide, Nosa Señora do Belén queda otra vez citada con sus incondicionales para el segundo domingo del próximo mes de mayo.