Bien, cuando menos el alcalde de Boiro ha ofrecido alguna información y detalles acerca del convenio con Eroski que pueden ayudar a comprender la situación. Pero aún estando más razonado que antes el continente no lo está el contenido, y menos la filosofía de este asunto que por un lado puede dañar los intereses de los boirenses y por otro alterar la vida comercial del municipio, sin que por esta afirmación se pueda entender que quiero ponerle puertas al mar. Ante todo anticipar que es un hecho complejo en el que no se puede intentar quedar bien con todo el mundo porque hay intereses muy contrapuestos. Por eso el gobierno municipal debería buscar el apoyo de los grupos de la oposición y mantener total transparencia hacia los comerciantes, a través de una corriente continua de información. La primera pregunta es si hace falta o es positivo un centro comercial de esas características en Boiro. ¿Maneja alguien un estudio socio¿económico o una prospección de mercado que nos pueda ayudar? ¿Es bueno para el municipio perder ¿léase recalificar¿ un conjunto de interés cultural y ecológico para que se realice una explotación urbanística y comercial en manos privadas? Si la respuesta a estas preguntas es negativa quizás no deberíamos seguir adelante. Valorar todos los aspectos Ahora la calificación de los terrenos es clara y el Ayuntamiento tan sólo debe modificarla si lo cree positivo para el bienestar del pueblo, valorando todos los aspectos. La segunda pregunta es relativa a la facilidad con que el Ayuntamiento asume el papel de jardinero... ¿Para qué quiere un terreno que sólo le traerá gastos y en el que no puede hacer nada? ¡Qué lástima que no abran sus ojos y los pongan en múltiples espacios que hay en las aldeas, y hasta en el centro, abandonados o cubiertos de matorrales! También viven personas al lado y ya son del ayuntamiento. Cuídenlos y dejen al cargo del actual propietario o futura comunidad de selectos vecinos el mantenimiento de ese terreno. La tercera está relacionada con el urbanismo y con las diferencias entre grandes y pequeños, entre poderosos y humildes... ¿Por qué se le recalifica parte de la finca para dos urbanizaciones? ¿No hay otras zonas donde sus dueños llevan tiempo solicitando planes especiales para construir? ¿No hay espacios mucho más necesitados y apropiados para realizar actuaciones de ese tipo? ¿Cuál es la vara de medir? Dicen que un negocio es bueno cuando las dos partes que participan ganan. En el que nos ocupa hay un partenaire, el pueblo de Boiro, que ni tan siquiera lo entiende. Seguro que la primera parte contratante sabe muy bien lo que hace, como y por cuanto. El representante de la segunda parte contratante debe recordar que es tan sólo eso, un representante de la misma... uno de 19.000. Hablar no es tan difícil si se intenta.