El halcón y la flecha

La Voz

BARBANZA

José Luis Torres Colomer, un descendiente de los laboriosos catalanes

04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Así se hicieron palabra común los Massó, Cañellas, Curbera, Colomer... Ah, claro, de un Colomer hablábamos. He aquí un descendiente de aquellos pioneros del carromato y el libro, de aquella romería culta y exultante que nos invadió dándonos la «bona tarda» y la «bona nit». Buena gente, buenas cosas. Este José Luis que intentó marear la aguja en las alturas a-tlánticas y se separó de esta tierra las millas suficientes para comprender que sus bisabuelos habían venido a quedarse, al final mandó amarrar la estacha al noray de Ribeira y descendió como un dios por el portalón, descansando su pie con parsimonia en cada tramo de la escala real. Como su bisabuelo, adivinó el futuro. Así que aplicó la ciencia náutica que tanto conocía a la res pública. Se hizo arquero real y su dardo apuntó a lo más alto. Su gesto, contraído por los aires de la amura en los años de singlaje, se ha dulcificado. Es hombre ahora de mesa y secretaria, de ordenador y teléfono. De coche oficial desde el que, cuando regresa de A Coruña a Santa Uxía, ve la Galicia que quizá soñó «l¿avi» cuando partió del Ampurdán hacia el Oeste. Si se hace esta pregunta, como hombre del PP, se contesta: «O no». Con respuestas de este tipo llegó Rajoy más alto. José Luis anda estos días de homenajes. Quizás no sea un buen presagio: «O sí».