Manuel Mariño del Río sacará a la luz un libro que recopila la historia de la Cofradía de la localidad Seis años de exhaustiva investigación, interminables horas de buceo en fondos de archivos y un apego indiscutible a su tierra natal son tres de los ingredientes que componen la receta por la que se ha guiado el sonense Manuel Mariño del Río para cocinar su último libro. Lleva por título «A Confraría de Pescadores de Porto do Son. Desde 1774, facendo historia». El autor viaja en el tiempo hasta ese año para tejer la trayectoria vital de un pósito que llegó incluso a tener más poder que un ayuntamiento. Con él, rinde un homenaje a todos los sonenses por cuyas venas el salitre se mezcla o se mezcló con la sangre.
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.SARA ARES PORTO DO SON. Corresponsal «Estaba deseando quedarme libre de una vez por todas porque buena parte del 2001 fue un auténtico caos». Manuel Mariño del Río desborda sinceridad cuando se le pregunta por el trabajo de investigación que le ha robado tantas horas de ocio durante los últimos seis años de su vida, que en cuestión de meses saldrá a la luz. Este investigador, que lleva el mar impreso en su apellido, quiere con su nuevo libro brindar un homenaje: «A tódolos mariñeiros que viven e viviron do mar e ós que comparten con el, asolagados, a súa derradeira singladura», reza una de las dedicatorias del escritor. A través de las más de 350 páginas que componen la publicación, Mariño del Río repesca más de dos siglos de historia de una cofradía y, por extensión, de todo un pueblo. Para dar con todas las claves, el estudioso tuvo que engullir y seleccionar los cientos de datos que extrajo de los archivos del pósito y del Ayuntamiento de O Son, de La Voz de Galicia y de las Capitanías Marítimas de las villas de Noia y Ribeira. Por los pelos Pero, con anterioridad a todo ese arduo proceso de depuración, tuvo lugar un hallazgo que fue determinante para que el investigador se decidiese a escribir este libro. La asociación local de Amas de Casa salvó un montículo de documentos, que se encontraban desterrados en su sede social, de un más que posible final envuelto en llamas, las del vertedero del monte Enxa. Para el historiador sonense, esos legajos se convirtieron en el extremo del hilo por el que comenzar a devanar la madeja. Mariño regaló el volumen al cabildo del pósito y los directivos lo remitieron a la Diputación para ver si financia su publicación. El escritor conjuga un relato cronológico con fotografías, antiguos documentos y una lista con las más de 750 embarcaciones registradas desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Lo que más le sorprendió fue descubrir el ingente poder que llegó a tener, más o menos hasta la posguerra, la cofradía, que gestionaba comida, educación y hasta servicios básicos.