La eliminación de la prestación social sustitutoria ha supuesto un descalabro para la base noiesa de Cruz Roja. Los objetores hacían guardia y colaboraban en muchas actuaciones. Ahora, la entidad humanitaria tiene que hacer encaje de bolillos para desarrollar algunos programas, aunque ningún servicio básico está desatendido. Para suplir la carencia, los responsables de la agrupación llevaron a cabo una campaña de captación de voluntarios, algunos vecinos decidieron ceder su tiempo libre de forma altruista, pero no en número suficiente como para satisfacer las necesidades y eso que la organización noiesa ha llegado a realizar hasta cursillos preparatorios. En Ribeira y Boiro, la ausencia de los objetores de conciencia no ha tenido una repercusión tan fuerte. La agrupación ribeirense, por ejemplo, suple la carencia con trabajo extra por parte de los voluntarios que se mantienen fieles a su compromiso desde hace años.