Rodríguez Bautista, ex-alcalde

La Voz

BARBANZA

HOMENAJEADO EN 1948

13 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El siguiente hijo adoptivo de Ribeira sería el alcalde Miguel Rodríguez Bautista, que durante casi veinte años rigió los destinos del municipio y el homenaje le sería tributado en sesión plenaria del 16 de diciembre de 1948. Este personaje es hoy uno de los más conocidos, puesto que numerosas personas que aún viven lo llegaron a tratar personalmente y, por otra parte, en estas mismas páginas se ha incluido en los artículos sobre los alcaldes y en el libro Riveira, Alcaldes para un siglo. Cabe recordar que Miguel Rodríguez alcanzó un prestigio tan grande que el título se concedió, con reticencias por su parte, a instancias de sus compañeros de corporación, cuando llevaba tan solo siete años desempeñando el cargo de primer regidor, y, más adelante, le sería también dedicada una calle y un monumento funerario a su memoria. FERNANDO SUÁREZ TANGIL Y ANGULO y JOSÉ MARÍA RIVERO DE AGUILAR Y OTERO. En los primeros años de la década de los cincuenta, serían nombrados hijos adoptivos dos altos cargos de la Administración: Fernando Suárez Tangil y Angulo, conde de Vallellano y a la sazón ministro de Obras Públicas; y José María Rivero de Aguilar y Otero, subsecretario de Obras Públicas. En ambos casos, el nombramiento se produjo en sesión plenaria de 19 de julio de 1952, y fue consecuencia «entre otras razones, de que se acaban de aprobar las obras de pavimentación de la principal vía de acceso por carretera a la Ciudad, y la Ampliación de su importante muelle pesquero, mejoras codiciadas durante muchos años, y que han de contribuir de modo poderoso a fomentar dos grandes fuentes de riqueza local: el desenvolvimiento de su creciente industria derivada de los productos del mar y el progresivo aumento de la corriente turística a la que podemos ofrecer magníficas playas y otros lugares de verdadero encanto», consta en el acta. El alcalde Rodríguez Bautista aprovechaba también la ocasión para ensalzar en el pleno la persona de Rivero de Aguilar y Otero, nacido en el seno de una ilustre familia ribeirense, al que presentaba como «ejemplo vivo de los hijos ilustres de Galicia (...) por el apoyo prestado a las dos grandes obras que acaban de aprobarse...» y que habían sido propuestas por el Ministerio de Obras Públicas.