José María Otero fue designado hijo adoptivo por hacer frente a una rebelión en el acorazado «Jaime I» El elenco de hijos adoptivos de Ribeira es ciertamente nutrido, comparado a los predilectos. A lo largo de la historia, recibieron la distinción seis personajes. La relación sería inaugurada por José María Otero Goyanes, a quien se dedicó el homenaje en sesión plenaria celebrada el 26 de noviembre de 1936, recién llegado a la alcaldía José Pérez Martínez, «O Abadiño». José María era hijo de la conocida familia ribeirense de los Otero y en los primeros compases de la Guerra Civil prestaba servicio como oficial de la Armada en el acorazado «Jaime I», desempeño de cuyo cargo pesaría en el nombramiento.
13 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.En la referida sesión plenaria, según constancia textual en el acta depositada en el archivo municipal, el alcalde ponía de relieve el «comportamiento heroico del Teniente de Navío de nuestra Armada D. J. M. Otero Goyanes quien a bordo del acorazado Jaime I, al iniciarse el glorioso movimiento nacional que salvó a España de la destrucción marxista, tuvo que hacer frente a aquellas hordas envenenadas por las ideas anarquistas, resistiendo en la escalera del puente de mando el envite de las clases y marinería de dicho acorazado que, fiados en su superioridad numérica, y sólo obedeciendo a la consigna que tenían de los secuaces de Moscú, arrollaron a la oficialidad que por su patriotismo quería sumarse al movimiento salvador...». El relato que consta en el documento levantado tras el acuerdo plenario, continúa añadiendo que los sublevados en el buque asesinaran «cobardemente a la mayoría de estos leales, y dejando malheridos a otros, entre los que se encontraba el señor Otero Goyanes, que fue hospitalizado en Tánger y por todo ello el Alcalde lo propone como Hijo Adoptivo de Riveira». Junto a esta distinción, la corporación acordó también dedicar a quien «prefirió muerte con honra a vida sin ella» la plaza donde estaba sita la casa de sus padres, antes llamada de la Puerta del Sol, que mudó su nombre por el de plaza de José María Otero Goyanes.