La compañía municipal ribeirense fue muy aplaudida por su representación de la pieza «O achado do castro» La mayoría de edad de la Escuela Municipal de Teatro de Ribeira se puso de manifiesto el miércoles con una actuación de lujo para la clausura de la sexta muestra. La soberbia interpretación de la pieza «O achado do castro», un texto original de Manuel Núñez excelentemente adaptado por el director de la compañía, Chiqui Durán, arrancó los vítores de un público cuya asistencia masiva al auditorio obligó a colgar el cartel de completo. Al término de la función, Chiqui Durán cerró las sesiones teatrales de esta temporada asegurando que el triunfo final no está en el éxito, sino en el esfuerzo por lograrlo. Y se vieron las dos cosas.
06 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Una de las claves de O achado do castro es la acertada combinación en el texto de elementos propios de la época del imperio romano con otros de máxima actualidad. Algunos de los retazos cómicos a caballo entre pasado y presente estaban en la obra original, pero otros fueron incluidos por el director ribeirense, Chiqui Durán, que también es el artífice de una puesta en escena en la que los juegos de luces permiten avanzar o retroceder en la historia para que el espectador no pierda detalle. El relato, en clave de humor, conjuga varias historias, aunque dos son el pilar de la trama: el amor de dos jóvenes romanos no consentido por sus padres y la picaresca de dos vagabundos que intentan, sin éxito, robar el valioso medallón del emperador. Un narrador, que representa el papel de esclavo afeminado de la corte del César, introduce al auditorio en la historia, presenta a los personajes y, de vez en cuando, baja a la platea para unir a público y actores. En la función del miércoles, la compañía ribeirense se ganó el favor de un público entregado de antemano que premió a los intérpretes con sus risas y aplausos, que no eran de compromiso, sino una justa recompensa a una actuación digna de profesionales. Pero, sin duda, fue Kika, la actriz que dio vida al vagabundo tonto, Caleno, quien arrancó más vítores de entre las voces del auditorio por su impresionante dominio del arte interpretativo. Al término de la función, Chiqui Durán expresó su agradecimiento a los que han hecho posible la sexta edición de la Mostra de Teatro. El director, que invitó a subir al escenario a los miembros de la compañía infantil y a los que no tenían papel en O achado do castro, pidió disculpas al público por no haber podido cumplir su palabra de estrenar una obra cada mes. De hecho, para esta función estaba previsto que el grupo municipal representase la pieza Por nosotras, pero le no fue posible. Chiqui Durán se comprometió a ofrecer cuanto antes a los aficionados el nuevo espectáculo. El director agradeció a los espectadores su interés porque «ca súa presencia respaldan o auxe do teatro».