Garantizar el regreso al hogar

ANA FERNÁNDEZ RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

Unos 150 profesionales del mar de la comarca participaron en Ribeira en un seminario sobre prevención de riesgos laborales «Lo más importante de la actividad pesquera es asegurarse de que vamos a volver a casa». Con esta frase definió Fernando Novoa, director técnico de la unidad de búsqueda y salvamento de la Xunta, el espíritu del Plan Galego de Prevención de Riscos Laborais para o Sector Pesqueiro, en el que se enmarca el seminario celebrado ayer en la Casa do Mar de Ribeira y al que acudieron unos 150 profesionales de la zona. La última década se saldó en el sector con la muerte de 342 gallegos, 142 en las costas de la comunidad autónoma. Aún así, las del área barbanzana fueron de las menos castigadas, con un balance de 27 víctimas.

04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

En el período 1991-2000 se produjeron un total de 342 accidentes mortales en el mar -una media de 28 fallecidos al año- y 140 personas quedaron inválidas tras sufrir un percance mientras desempeñaban su actividad. Un total de 142 muertes se produjeron en la costa gallega y, de ellas, diecisiete -el 12%- entre Corrubedo y Ons, y diez -el 7%- entre Fisterra y Corrubedo-, que no obstante son los índices más bajos de las seis zonas de Galicia, de las que destaca el área entre Cabo Prior e Illas Sisargas, con 40 muertes. Combatir estas cifras es el objetivo de iniciativas como la que se desarrolló ayer en Ribeira, inaugurada por el director xeral de Formación Pesqueira, Joaquín Mariño, y que contó con las ponencias de varios especialistas en la materia. Uno de ellos, Fernando Novoa, director técnico de la unidad de búsqueda y salvamento de la Xunta, explicó: «El índice de siniestralidad es más alto que en la minería» y lo achacó, en parte, a la falta de mentalidad del sector. «Nuestros marineros no se merecen ésto, y para cambiar es preciso la participación activa de armadores y cargos de la tripulación». El experto dijo que casos como los hundimientos de los barcos ribeirenses Buraz y Hansa, que se cobraron varias víctimas y provocan un gran impacto social, «quizá nos impiden ver el goteo constante de accidentes individuales». Otro ponente, José Antonio Gómez González, jefe del Centro Provincial de Seguridade e Saúde Laboral de Pontevedra, enfocó su discurso hacia otros daños colaterales a la actividad pesquera y de los que, a veces, los profesionales ni se dan cuenta, como una pérdida de salud crónica, el envejecimiento prematuro o problemas psicológicos por pasar tanto tiempo aislado en un barco. El especialista recomendó identificar los riesgos, valorarlos e intentar controlarlos para que estos efectos sean los mínimos. También intervino el inspector Luis Bernardo, tras cuya ponencia comenzó un coloquio entre los asistentes.