Una comedia para reflexionar

ANA G. V. RIBEIRA

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

El grupo Espello Cóncavo habló en clave de humor sobre la vida y la muerte en su obra «Tres no bambán» Tres formas de ver la vida, tres maneras de afrontar los problemas, tres hombres, en definitiva, coinciden la tarde de un día cualquiera en una misteriosa habitación ubicada en un edificio con tres puertas de entrada que dan a tres calles distintas. Este es el cimiento de «Tres no bambán», la pieza dramática de Luigi Lunari que el grupo Espello Cóncavo representó en Ribeira el viernes. Con tan sencillos mimbres se trenza una comedia que plantea en sutil clave de humor asuntos tan poco frívolos como la muerte, la sexualidad o la explotación laboral. Las decisiones tomadas marcan el camino vital de cada protagonista.

27 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los tres protagonistas de Tres no bambán: un militar, un profesor y un industrial, se encuentran por motivos bien distintos atrapados en una habitación con tantas realidades como individuos, todas igualmente válidas. Los personajes representan a tres estamentos sociales muy específicos e, inicialmente, mantienen una conducta acorde con el arquetipo de la clase a la que pertenecen. Sin embargo, a medida que pasan las horas, y ante la evidencia de que van a tener que pasar la noche juntos, dejan asomar sus cuitas: el militar se alistó para tener un sueldo seguro; el intelectual no hace ascos a la lectura del horóscopo y no declara todos sus ingresos; mientras que el industrial, además de defraudar a Hacienda y haber echado a la calle sin motivo a veinte trabajadores, engaña a su mujer desde hace años. Ganarse al público Espello Cóncavo se metió al público en el bolsillo en el segundo acto, aunque quienes no tuvieron paciencia para descubrir qué se escondía tras las tres puertas abandonaron la sala en el entreacto. A los espectadores que se quedaron no les faltaron motivos para reírse, especialmente cuando uno de los protagonistas plantea la posibilidad de que la sala sea una especie de purgatorio al que bajará Dios para juzgarlos y decidir si pueden entrar en la eternidad. Es aquí cuando se plantean las situaciones más grotescas. Los tres hombres, con tal de ganarse un trozo de cielo, están dispuestos a colaborar con la señora de la limpieza, a la que creen una enviada del más allá. El toque de realidad llega casi al final de esta deliciosa comedia, precisamente de la mano de la limpiadora: «Está moi ven que ainda que sexa só por unha vez, un industrial, un profesor e un militar fagan algo polo pobo», dice. Los cuatro intérpretes, Xabier Pan, Teresa Horro, Arturo López y Fernando Morán, hicieron creíbles sus personajes con una actuación sobria y bien medida, aunque en el primer acto faltase quizás un poco más de agilidad dramática.