«Ladislao» se asomó al balcón

MARÍA JOSÉ MIYARES RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

El actor Carlos Blanco leyó el pregón que dio el pistoletazo de salida a los festejos noieses Con una puntualidad inglesa, y no especialmente característica de Portozás, Carlos Blanco, «Ladislao» para sus numerosos conocidos televisivos, se asomó ayer, a la una y media, al balcón de la casa consistorial noiesa para leer el pregón. Un acto que encendió la mecha de cinco jornadas de fiestas con la agenda muy apretada. Casi tanto como la de la justicia en Portozás, que hace dos años impidió a Blanco desear a todos los noieses el tan típico pero no por ello menos importante mensaje: «Disfrutade das festas».

22 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Carlos Blanco se metió en el bolsillo a los noieses casi antes de empezar a hablar. Arrancó con una confesión, a las que tan acostumbrados tiene a sus fans en el bar de Petróleo y Lindiña. Debido a problemas de última hora, los actores previstos para estar en su lugar no comparecieron, por lo que él tomó las riendas, pese a que su cita judicial fue fijada el martes por la tarde. «Cando me chamou o meu amigo Ricardo de Barreiro para estar hoxe aquí, díxenlle que sí sen dubidalo nin un segundo», espetó ante un público al que se le dibujó las primeras sonrisas en el rostro. Porque a esto añadió un «non sabedes a ilusión que me fai estar aquí», quizás porque se le da mejor su papel como orador que ser picapleitos en la complicada vida judicial de la localidad imaginaria de la Costa da Morte. De confesión en confidencia, Carlos Blanco dejó bien claro que de Internet, ni idea. Su hijo de trece años tuvo que sumergirlo en las nuevas tecnologías para adentrarse en la historia noiesa y descubrir que hay una impronunciable página web en alemán sobre Noia o que la compañía Iberia «ponvos polas nubes en inglés». A lo que sumó un inconfundible «flipas, tío; non entendes un carallo», con el que el volumen de las carcajadas se elevó unas cuantos decibelios. Y es que su paso por el balcón de la casa consistorial de Noia fue breve, pero desde luego con mucho gancho.