Al «loro» con el San Roque

IAGO GÓMEZ RIBEIRA

BARBANZA

CRÓNICA La mascota de una cervecería boirense celebró su onomástica con los clientes Un simpático y deslenguado loro pasa sus vacaciones en la terraza de la cervecería Rodas, en Barraña. El local celebró, la noche del jueves, la onomástica del loro, bautizado Roque. Muy marchoso él, se apuntaba a unas «birras» para dar rienda suelta a su viperina lengua, que escupe palabrotas sin césar. Poco le faltó para terminar cantando el «Asturias patria querida».

17 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En la cervecería boirense Rodas se respiraba la noche del jueves un aroma de entre amigos. Con motivo de San Roque, el local celebraba una jornada de puertas abiertas y caja cerrada: cualquiera recibía gratuitamente su cerveza o su tapa de tortilla, empanada, mejillones...Pero el protagonista estaba en la terraza, dándole al pico, nunca mejor dicho, y haciendo las delicias de todo el mundo desde su jaula. El loro Roque estaba de santo. El pícaro ave, originario de África, se puso las botas. A sus ocho años, poco le ha costado adaptar su gusto a la gastronomía gallega. Es un auténtico tragón. En su dieta -las tapas del local: pimientos, tortilla, zorza- no falta la fruta. De hecho, lo que más le va son las uvas. En cuanto le apetecen, exclama, chillón: «Uva, uva». Pero de semejante parlanchín no termina ahí su repertorio. Las palabras altisonantes y los juramentos son habituales y en la fiesta provocaron varias carcajadas. Y entre risas y gente, claro, se emociona. Comenzó a pedir «marcha, marcha» y a sorber cerveza por la pajita. Y más tarde, a alardear de su vocabulario repartiendo piropos -«juapo»-, o despidiendo a los que se iban, con un «ciao». Aunque tampoco se queda corto a la hora de provocar. Parece de la escuela del Potro de Vallecas; uno pasa tan tranquilo a su lado y de repente te espeta: «cabrón» o «hijo de...». Afortunadamente, terminó la velada sin que apareciese su mal genio y sin que nadie le ofreciese mejillones; los aborrece, y si lo mosquean mucho, sentencia enfurruñado: «Marcho, vou navejar».