La mayoría de los concellos de la comarca carece de una ordenanza que regule la tenencia de animales de compañía La mayoría de los concellos del área barbanzana carece de una ordenanza municipal que regule la tenencia de animales de compañía. Algunos tienen un servicio de lacería para retirar los canes abandonados de las calles, aunque en el municipio de Outes no dio buen resultado. Y en Barbanza todavía no se ha popularizado la colocación de un chip a las mascotas, tal y como recomienda la Consellería de Medio Ambiente. Lo más parecido que hay es un censo voluntario de animales en el que se identifican su raza y características, o se incluye una fotografía, más los datos de su propietario por si hay que localizarlo.
01 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La Consellería de Medio Ambiente recuerda que el control de los animales de compañía corresponde a las entidades municipales. En las localidades donde no existe una ordenanza al respecto, los amos pueden llevar a sus mascotas a casi donde quieran, aunque siempre se pueden exponer a una denuncia de los vecinos. Precisamente son los perros los animales que concentran todas las quejas, y por eso suelen ser los únicos que se censan. La época veraniega es, precisamente, en la que se producen más abandonos de canes y en la que más trabajo tienen los servicios de lacería. Hay que tener en cuenta que los animales capturados pueden ser adoptados por cualquier persona interesada, una vez pasado un breve espacio de tiempo en el que pueden ser reclamados por sus propietarios. Sin embargo, por falta de espacio, al final muchos tienen que acabar sacrificados. El Concello de Noia es uno de los pocos que dispone de una ordenanza municipal sobre tenencia de animales domésticos. Regula el cuidado de las mascotas, los malos tratos, el acceso a locales públicos, la necesidad de usar bozal y de no ir sueltos, y se incluyen las sanciones por incumplimiento de las normas. En el municipio noiés hay censados algo más de doscientos perros. Boiro también posee una normativa propia. El folleto publicado por la concejalía de Medio Ambiente incide en la importancia de inscribir las mascotas en un plazo de tres meses a partir de la aprobación de la ordenanza. Sin embargo, esto se produjo el 16 de noviembre pasado y todavía hay inscritos poco más de treinta perros y cinco gatos. El reglamento incluye sanciones de hasta 50.000 pesetas (300 euros) por infracciones muy graves, entre las que se incluyen la no vacunación, el maltrato, los espectáculos crueles, abandonar a la mascota, no comunicar a la policía local la agresión a un animal o sacrificarlo sin control veterinario. Servigal retira los perros abandonados. En Pobra no hay normativa, pero sí un servicio de recogida de animales abandonados, que realiza la firma Nogal.