El municipio presenta su peor cara en la capital, mientras la zona rural está más cuidada En el concello de Pobra do Caramiñal se pueden apreciar claras diferencias entre la zona urbana y la rural. En este caso, es la capital municipal la que cuenta con mayores feísmos, aunque en general se puede apreciar que se está cuidando bastante la imagen y se están reformando las viviendas más antiguas. Al igual que sucedía en su vecino Boiro, los núcleos de población suburbanos han acabando fusionándose con la villa principal, convirtiéndose en barrios residenciales o industriales, según el caso. Pero, en los alrededores de Pobra, los edificios cuentan con bastantes zonas verdes y no hay tanto amontonamiento de viviendas.
13 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El paisaje urbano de Pobra se ha adaptado principalmente al turismo. Por eso, hay zonas donde se han construido muchas casas y chalés que sólo se ocupan en la temporada veraniega. Es el caso del área de Cabío y Lombiña. Aparecen muchas viviendas con los antaño innovadores tejados de pizarra, que incluso llegan a imitar -salvando las distancias- a los castillos centroeuropeos, con sus formas cónicas. La mayoría de las construcciones más antiguas están rehabilitadas, aunque todavía permanecen algunas en estado de patente abandono. En esas zonas lo que más impacta son los tendidos eléctricos, que se han colocado de manera poco discreta. En los alrededores pobrenses lo más frecuente son las viviendas con su propio jardín. Así, hay una sucesión continua de edificaciones pero no da la impresión de apelotonamiento que se produce en otros lugares. Se conserva mucha vegetación, sin sustituirla por el cemento del casco urbano. Mayor abandono A medida que nos vamos alejando de la capital pobrense, se va apreciando una mayor dejadez en el mantenimiento de las casas. Son áreas más pobres, en contraste con el nivel económico de los que construyen los chalés. De todas maneras, se están restaurando muchos hogares y su aspecto es bastante aceptable. Los intentos por integrar las edificaciones en el entorno llegan al extremo de que muchas estén pintadas de verde, para que se confundan mejor con los árboles que se encuentran en los alrededores. En el principal núcleo del concello ya aparecen casos más graves. El problema son los edificios que no guardan proporciones con respecto a los que tienen al lado. Esto se nota sobre todo en la fachada marítima de la localidad, que no guarda una excesiva coherencia. El paisaje urbano en Pobra también se ha visto afectado por la colocación de dos antenas de telefonía móvil que sobresalen por detrás. El casco histórico pobrense está bastante cuidado. Aunque se han realizado construcciones que rompen un poco con los edificios de más antigüedad, no sería difícil modificarlos para que se integren mejor. Por lo tanto, se puede decir que Pobra es un concello que ha crecido mucho en los últimos años, pero que ha sabido conservar de alguna forma el ambiente rural adaptado a los tiempos actuales.