Una librera boirense entregó a expertos del departamento de Fauna de la Xunta un polluelo malherido Responsables del departamento de Fauna, perteneciente a la Consellería de Medio Ambiente, recogieron en Boiro a una cría de golondrina malherida. El ave fue rescatada por Carmen Poza, propietaria de una librería de la localidad, después de que el nido en el que habitaba cayese al suelo, al parecer, arrojado por unos niños que jugaban en la zona. El hermano del polluelo murió tras la caída. Ahora, la librera espera que los expertos logren que el pájaro que sobrevivió pueda remontar el vuelo.
12 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Carmen Poza es propietaria de una librería en la avenida Compostela de Boiro. Hace doce años que abrió su negocio. Por aquel entonces, las golondrinas ya construían sus nidos entre el alero del edificio y los cables de la luz. No está segura, pero cree que, llegada la primavera, estas aves recorren miles de kilómetros desde el continente africano para aterrizar en estas tierras, pasados los rigores del invierno. Carmen explica que a los turistas les hace mucha ilusión pararse a contemplar cómo abren el pico para dejarse alimentar por sus padres. Por lo que se desprende de sus palabras, ella es también una fiel admiradora de estos pájaros. Por eso ahora está un tanto triste e indignada. Hace unos días se dirigía a abrir la tienda, cuando se encontró con una escena descorazonadora. Uno de los nidos estaba destrozado a las puertas del local. Era el único habitado de este año. Una pareja de golondrinas lo había arreglado para dar cobijo en él a sus dos crías, que en ese momento yacían en el suelo. La librera lo había intentado todo desde que sorprendió a un grupo de niños que con una caña en la mano se esforzaban por tirar abajo el nido; incluso los había amenazado con dar parte a la Policía. Consciente, ante todo de que los pequeños, pequeños son, no puede dejar de lamentarse: «Es una pena que niños de la propia zona hagan estas cosas. No están concienciados de la importancia de estas aves». Consejos de los expertos Nada se podía hacer por uno de los polluelos, pero aún se podía salvar a su hermano; así que llamó al departamento de Fauna, de Medio Ambiente y, tras colgar el teléfono, se dispuso a seguir al dedillo los consejos de los expertos. En una caja, colocó a la cría y le dió agua: «Es lo único que podía hacer, los especialistas los alimentan con un papilla especial a base de insectos», comenta. A la mañana siguiente, los expertos llegaron al establecimiento y se lo llevaron. Entre el pesimismo y la esperanza, la amante de las golondrinas dice que ahora lo intentarán recuperar hasta que pueda levantar el vuelo. «Cuando me lo encontré estaba bastante bien, pero después se le veía más delicado. Era muy pequeño y es difícil que salga adelante porque cayó desde tres metros de altura y estuvo mucho tiempo sin comer». Todos esperan que la próxima primavera las golondrinas regresen para anidar con sus crías entre el alero de la librería y los cables de la electricidad.