ALBERTO HEVIA LA ENTREVISTA Beatriz Pin, coordinadora de un trabajo educativo seleccionado para un premio de la Unesco
02 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Nacida en 1952 en Fonteo (Lugo), Beatriz Pin estudió en la Escuela Universitaria para Formación del Profesorado, en la capital lucense, y pasó algunos años en Londres como ayudante de Lengua. Desde hace doce enseña en Rianxo, donde ha desarrollado una intensa tarea en favor de los estudiantes. Ahora, un proyecto coordinado por ella y por el profesor Rodolfo Piñeiro ha sido seleccionado por la Unesco para la medalla Jan Amos Comenius, que premia los mejores trabajos de innovación pedagógica. -¿Sobre qué trata esta actuación? -Se titula Vida escolar y familiar en la comunidad, y es un proyecto conciso y muy fácil de leer. Consiste en un intercambio de correspondencia entre profesores y alumnos pertenecientes a varios centros educativos de Europa. Contiene folletos turísticos, árboles genealógicos, información sobre las fiestas típicas y cuestionarios para saber el grado de conocimiento existente en estos países. -¿Qué le ha supuesto esta selección? -Cuando empezamos nadie creía en esto. Les parecía una idea exótica que un centro pequeño de Taragoña, el Brea Segade, coordinase un proyecto con países que tienen tecnología punta en las escuelas. La verdad es que cuando te surge una recompensa así, te creces. Fue un verdadero milagro que se fijaran en esto. Vinieron centros de toda Europa con muchísima tecnología. Y la verdad es que aún no me lo explico. Pero no me puedo atribuir el mérito porque somos un equipo. -¿Qué es lo que más le gusta de su profesión? -Experimentar cosas nuevas que consigan captar la atención de los alumnos. Me gusta ir un poco por delante de mi tiempo, lo que pasa es que las escuelas no están preparadas y faltan medios. -¿Trabaja mucho? -Sí, muchísimo. Siempre estoy trabajando. Incluso no tengo tiempo para atender la familia y traigo muchas tareas para casa. Hay que dedicarle muchas horas. -¿Cómo es la enseñanza en Europa? -Observo que en otros países hay un nivel más alto en lo que se refiere a las lenguas extranjeras. Valoran y aprecian la formación y la cultura. Y tienen de todo: aulas informáticas donde hacen revistas electrónicas, acceso a Internet en cada aula... Hacen que la escuela guste. Ves a niños de once años cosiendo con máquinas eléctricas, recogiendo el comedor con guantes de goma, haciendo trabajos en madera... Hay disciplina y más medios, aunque la economía vaya peor.