Unas 3.000 personas, según la organización, se congregaron en el monte Enxa para disfrutar de una jornada caballar El frío no supuso impedimento alguno para que cerca de tres mil personas, según la organización, se congregasen durante la jornada de ayer en el curro de A Enxa, en Porto do Son, para asistir a la quinta edición de la Xuntanza Cabalar. Una celebración que este año se vio obligada a renunciar a su nombre original, el de feria, a raíz de la crisis de la fiebre aftosa. El presidente del colectivo promotor, Manuel Blanco, lamentó que el descenso de las temperaturas mermase la afluencia de público con respecto a la anterior edición. De todos modos, destacó la participación en las carreras y saltos de obstáculos de más de un centenar de jinetes.
01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Que quede claro que se trata de una xuntanza cabalar y no de una feria. Así de rotundos se manifestaban miembros del colectivo Curro da Enxa a la hora de anunciar la celebración de ayer. Y es que, ante todo, no querían buscarse problemas con la Administración dada la prohibición que se cierne sobre las transacciones de ganado. De poco les sirvió para ahuyentar a las fuerzas de seguridad. Velando por el cumplimiento del veto a las operaciones de compra-venta de animales, sendas parejas de la Guardia Civil y de la policía local patearon el recinto en busca de posibles infractores, si bien la jornada se salvó sin ninguna incidencia. Exceptuando esta circunstancia, todas las demás actividades desarrolladas en el Enxa encajan a la perfección en la clásica definición de una feria. Los puestos ambulantes de churros se entremezclaban con los de rosquillas, helados, globos, chorizos, quesos y ropa. Hasta un marroquí aprovechó la ocasión para ofrecer sus alfombras. Más impecables que nunca, lucían estampa caballos y yeguas de todo tipo de razas, amarrados a árboles, a cierres de madera, sueltos o paseando entre la gente. Eso sí, acompañados por sus jinetes. No obstante, los espectadores que subieron al mediodía para asistir al concurso de salto de obstáculos a caballo se quedaron con las ganas debido a que todas las pruebas se trasladaron para la tarde. En ellas tomaron parte, según los promotores, más de un centenar de ejemplares llegados desde diferentes rincones de la provincia, aunque mayoritariamente de la propia Serra do Barbanza. Con un frío digno de mención, el grueso de los espectadores se decantó por guardar cola para hacer acopio de raciones de churrasco, pollo, chorizos, pulpo y carne ó caldeiro, a las que hincaron el diente al abrigo de una carpa.