El silencio se adueñó de las calles

M. J. M. RIBEIRA

BARBANZA

Personalidades y vecinos de la zona recuerdan cómo vivieron la intentona golpista que hoy cumple veinte años Los bares semivacíos y las calles casi desiertas indicaban, la tarde del 23 de febrero de 1981, que algo raro sucedía. El sonido de la radio se adueñó de los hogares y los primeros rumores dieron paso a la confirmación, pasadas ya muchas horas, de que el intento de Tejero había terminado. Muchos respiraron aliviados, puesto que habían vivido momentos de gran tensión pese a que, en Barbanza, no hubo tanques en las calles de las villas. Pero la confusión y la tensión se palpaban en el ambiente. El miedo a que se repitiesen las escenas de la Guerra Civil planeó sobre las cabezas de muchos ciudadanos vinculados a la política.

22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

JOSÉ RAMÓN VIDAL CASTELO (alcalde de Lousame en febrero del 81): «Era esperpéntico nesa época ver a alguén pegando tiros contra o teito no Congreso. Por eso, tiña plena confianza de que non ía ir adiante», dice el todavía regidor lousamiano. A Vidal le parecía algo anacrónico que «unha persoa tumbase no chan ós representantes do pobo», por lo que «non me asustei». Eso sí, le cogió de sorpresa. JOSÉ ANTONIO GON-ZÁLEZ GROVEIRO (regidor sonense hace veinte años): «Eu entereime un pouco antes de entrar a un pleno, como o resto da corporación. Recordo que a sesión desenrolouse con normalidade, aínda que penso que a xente tiña a cabeza tamén noutro lado», rememora. En cuanto a la población, cree que «da mesma forma que algúns contiñan o medo, outros retiñan a ledicia». LISARDO VALEIRAS BRAVO (jefe del ejecutivo de Ribeira el 23-F): «A mí me lo dijo un carpintero que estaba trabajando en mi casa, por lo que me fui al cuartel de la Guardia Civil a enterarme de lo que pasaba. Allí no sabían nada. Después me acerqué a una cafetería para comprobar lo que pensaba la gente y después me fui tranquilamente para mi casa. Lo cierto es que estaba convencido de que no iba a pasar nada». FRANCISCO LÓPEZ SILVA (alcalde boirense en el intento de golpe de Estado): «Eu entereime, como case todo o mundo, pola radio. Non tiña medo nin por qué telo, aínda que os políticos estabamos na primeira liña si pasaba algo raro. Pasei a noite diante do televisor, pero con serenidade».