Treinta empresas barbanzanas apuestan por el arbitraje para resolver los problemas que surgen con los clientes Las relaciones entre consumidores y clientes se convierten, en ocasiones, en agrias trifulcas cuando surge algún problema con las compras. Para que la sangre no llegue al río, se ideó hace ya cuatro años la Xunta Arbitral de Consumo, que resuelve de una forma vinculante y sin la intervención de la justicia las «batallas» entre ambas partes. Poco a poco, el sistema se está arraigando en la comarca barbanzana. El número de empresas y entidades que aceptarían esta vía en caso de «pelea» alcanza la treintena.
28 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Ni se visten la toga, ni ponen orden en la sala golpeando con un mazo. Los tres integrantes que componen un tribunal de arbitraje de consumo se encargan únicamente de decidir, con la máxima brevedad posible, quién tiene que asumir la culpa en el caso de una denuncia o reclamación en las compras. Una decisión que es vinculante, ya que sólo se opta por este procedimiento, que es totalmente gratuito, si ambas partes muestran su acuerdo. Tres representantes Los tribunales de arbitraje están compuestos por el presidente -funcionario de la Xunta, obligatoriamente licenciado en Derecho-, un vocal, que representa a las asociaciones de consumidores, y otro vocal, que asume la representación del sector del ramo empresarial al que afecte al litigio. Este es un procedimiento que se puso en marcha en la comunidad gallega hace ya cuatro años, y que, poco a poco, va calando en las firmas de la comarca barbanzana. El número de empresas adheridas al arbitraje alcanza la treintena, y el municipio de Ribeira es, hasta el momento, el que más se ha abierto a esta experiencia. Nueve entidades, así como la asociación de empresarios, optaron en su día por dar su conformidad para que, en caso de que algún cliente presente una denuncia por cualquier motivo, sea este sistema el que resuelva el conflicto entre las partes. De este modo, desde el pasado mes de febrero son siete las firmas con sede en el municipio ribeirense que han dado por bueno el procedimiento y se sumaron a una idea a la que ya se habían adherido otras.