Una tradición convertida en negocio

A. G. / M. L. RIBEIRA

BARBANZA

J. MÁRQUEZ

El clavel sigue siendo por antonomasia la flor más vendida y duplica su precio con la llegada de la festividad de Todos los Santos Las floristerías de las comarcas de Barbanza, Muros y Noia se preparan para «soportar» mañana un ajetreado día de difuntos. El acopio de mercancía aumenta y los precios de las flores sufren un incremento que, en ocasiones, llega a duplicar su importe habitual. Sin lugar a dudas, el caso más representativo es el del clavel, que pasa de costar cuatrocientas pesetas (2,40 euros) a novecientas o mil. Los profesionales del sector aseguran que es la flor más demandada. A pesar de ello y, en parte, por las modas, los vecinos empiezan a adquirir otras especies como lilium de colores, tulipanes, orquídeas o clavelinas.

30 oct 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El último día de difuntos del siglo XX llega a la comarca con una fuerte competencia entre los diferentes establecimientos dedicados a la venta de flores y plantas, que luchan, durante todo el año, por no perder a una fiel clientela. Pero hay muchas maneras de honrar al difunto. Así, los más sofisticados y con un respetable nivel adquisitivo son capaces de desembolsar hasta seis mil pesetas por un ramo de rosas y entre siete y ocho mil por una docena de lirios de color recién importados, orquídeas o crisantemos verdes. Aquellos que busquen flores más económicas pueden disponer de margaritas, tulipanes, nardos o clavelinas con unos precios que oscilan entre las novecientas y las 1.200 pesetas. En un término medio están los gladiolos y el lilium común por la módica cantidad de 1.500 pesetas. Por regla general, casi todos los establecimientos suben los precios de la mercancía atendiendo, según afirma un profesional «al precio en que nos las venden a nosotros». Además, los comerciantes del sector aseguran que «hay una fuerte competencia a la que tenemos que sumar la acción lucrativa de unos pocos que improvisan puntos de venta con la mercancía más barata», añade otro. Pero, a pesar del daño económico que pudiera suponer esto, afirman estar tranquilos porque la clientela del día a día «suele ser fiel a nosotros». Por otra parte, cabe resaltar que aunque el día de difuntos es, de todo el año, en el que más flores se venden, los floristas aseguran que económicamente esperan con las manos abiertas la llegada de la campaña navideña, en la que sus beneficios se incrementan. Cambio de milenio Con el cambio de siglo las tendencias empiezan a variar y los compradores parecen abrirse a las nuevas proposiciones. La floristería Mandrágora, de Ribeira, oferta este año al público curiosas novedades: rosas azules, lirios morados y crisantemos verdes, modalidad esta última de reciente implantación en la comunidad autónoma gallega, donde empieza a cultivarse. Los que busquen el último grito en composiciones florales no deben dudar en adquirir un centro de maravillosas calas amarillas o violetas con un precio que supera las siete mil pesetas. Mientras el juego anda entre precios y conjuntos que rebosan de colorido, los especialistas en este mercado esperan que mañana cambie el tiempo, porque la lluvia «no nos favorece de ninguna manera».