Policía nacional de Ribeira y Guardia Civil tramitaron desde enero 68 denuncias en la comarca por malos tratos en el ámbito doméstico La comisaría de Ribeira y la Guardia Civil han tramitado en lo que va de año 68 denuncias de mujeres de la comarca que han sido maltratadas por sus maridos. Fruto de estas acusaciones, la Policía nacional detuvo, en total, a once hombres. Estudios realizados por los agentes indican que las víctimas no acuden a la policía la primera ocasión en que se produce una agresión en el ámbito doméstico, sino cuando la situación es insostenible. Según este informe, cuando dan el paso están dispuestas a llegar hasta el final para resolver el problema y no dudan en demandar a sus compañeros cada vez que son objeto de una paliza.
25 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La edad de las víctimas oscila entre los 21 y los 55 años, mientras que los agresores tienen entre 25 y 60. Estudios efectuados por el Equipo de la Mujer y el Menor de la Guardia Civil (Emume) indican que no hay un común denominador entre las familias en las que se producen los malos tratos, sino que estos se registran en núcleos heterogéneos. Una muestra de esta diversidad se aprecia en que de las catorce denuncias presentadas en la comisaría de Ribeira, seis correspondieron a maridos con problemas de alcoholismo, dos a enfermedades psiquiátricas, una está relacionada con los celos y en las cinco restantes no figuran factores específicos. Tampoco hay, según los especialistas de Emume, un perfil de los agresores. Y el nivel cultural y los ingresos no son determinantes, ni tampoco residir en el campo o en la ciudad. Aunque sí se aprecia que los hombres violentos suelen considerar a su compañera como una propiedad sobre la que han adquirido ciertos «derechos». Si en la comisaría ribeirense se tramitaron catorce infracciones penales, en los destacamentos de la Guardia Civil existentes en la zona se presentaron un total de 54. Sin embargo, no todas pueden tipificarse como delito, según lo establecido en el Código Penal. Las denuncias se dividen en faltas, penas leves que no conllevan la pérdida de libertad para el infractor; y delitos, que pueden ser sancionados con penas de cárcel. Las primeras se producen cuando no hay lesiones físicas. Por municipios, Boiro se sitúa a la cabeza en cuanto a la tramitación de faltas en cuarteles de la Guardia Civil, un total de dieciocho, y ocho denuncias. Se da la circunstancia de que la mayor parte de las querellas se efectuaron en enero. En el extremo opuesto está el ayuntamiento de Muros, donde sólo se presentó un caso. En Pobra do Caramiñal, los agentes cursaron cuatro sanciones; en Porto do Son, nueve; en Noia, cuatro; en Rianxo, cinco; y en Outes, seis. Es frecuente que algunas demandas correspondan a la misma familia, ya que cuando las mujeres se deciden a poner los hechos en conocimiento de la policía no dudan después en acudir cada vez que son víctimas de una paliza.