Fuerteventura, Lanzarote y Tenerife son, desde hace dos años, los puntos de referencia de los barbanzanos para buscar trabajo El charco se sigue cruzando, pero el destino elegido por los barbanzanos para probar suerte cambió hace unos dos años. En la actualidad, la moda migratoria lleva a los jóvenes de la zona hacia las islas Canarias y, en menor medida, las Baleares. Las lejanas ciudades de Montevideo, Buenos Aires, y más tarde Newark o Zurich son sustituidas por Tenerife, localidades de Lanzarote o pueblos de Fuerteventura. Los meses anteriores y los posteriores a la época estival son los preferidos para embarcarse rumbo a una nueva vida. Y son los jóvenes entre los dieciocho y los treinta años de edad los que más se animan a hacer el petate.
16 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.«Un billete sólo de ida a Tenerife». Se trata de una frase muy repetida en las agencias de viajes de la zona y el autor o autora no sobrepasa los treinta años. Sólo es el primer paso de una gran aventura, que llevará al viajante a emprender una nueva vida lejos del hogar familiar, pero no tanto como los emigrantes de antaño. Lo habitual es que los más jóvenes se desplacen con su pareja o con amigos. Si las responsabilidades familiares son mayores y hay hijos de por medio, el cabeza de familia suele viajar en solitario y, si las cosas van bien, más tarde regresa a por el resto de la estirpe. Entre las veinte mil (120 euros) y las treinta mil pesetas es lo que cuesta plantarse en Fuerteventura, Lanzarote y Tenerife, los destinos mayoritariamente escogidos por los barbanzanos: «Muchos se hacen residentes al llegar, para que les salgan más baratos los billetes de avión cuando vengan de vacaciones», mantiene la empleada de una agencia de viajes rianxeira. Eso es lo que tiene pensado hacer Mónica, una joven sonense de veintiún años con un pasaje a Fuerteventura para mañana: «Empadroareime alí cando chegue, porque así fanme desconto no billete cando queira vir de vacacións», dice. Todavía no tiene contrato, pero confía en encontrarlo pronto. «Teño familia que está alí e dixéronme que non é difícil atopar traballo. Eles levan xa tempo e están moi contentos. Por iso vou eu, a ver si atopo algo porque aquí as cousas están mal», puntualiza Mónica. En un principio, los que no van con un contrato de un hotel con alojamiento incluido son acogidos por los familiares o amigos que viven allí. Lo más probable es que luego compartan piso en las zonas alejadas del centro de las poblaciones «porque son bastante más baratos» y algunos aprovechan el crecimiento urbanístico para comprar una vivienda propia.