El BNG de Pobra homenajeó a Tomás Hermo en el Día da Galiza Mártir por su compromiso democrático El BNG de Pobra celebró el jueves el Día da Galiza Mártir recordando la figura de Alexandre Bóveda en la calle que lleva su nombre. Pero el protagonista del acto fue el vecino Tomás Hermo González, al que los nacionalistas han querido homenajear este año por su compromiso con la libertad en la dictadura. Militante de las Jventudes Socialistas desde los quince años y defensor de la República, tuvo que huir amenazado. La lucha en el frente, los campos de refugiados y el hambre forman parte de esa dura etapa de su vida.
18 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.A sus 86 años de edad, Tomás Hermo González ha sucedido a Manuel Hermo Vidal -tío suyo-, Xosé Fernández Vázquez y Salvador Pazos Ventoso en el homenaje que, desde hace unos años, el BNG de Pobra tributa en tan señalado día a un vecino gracias a cuyo tesón «herdamos unha serie de liberdades», señaló la concejala Rosana Pérez, encargada de presentar el acto y desgranar su trayectoria. El pobrense, que estuvo acompañado durante el emotivo homenaje por su familia, vecinos, e integrantes del BNG y del PSOE, escuchó con atención la semblanza que la nacionalista relató a los asistentes. El paralelismo que Rosana Pérez encontró entre las palabras de Tomás Hermo cuando le habló del reconocimiento público -«cuando no esté, quedarán mis ideales»- y las de Castelao -«non enterran cadáveres, enterran semente»-, sirvió de prolegómeno a un recorrido por su dura pero valiente vida durante el franquismo. Tomás Hermo militó en las Juventudes Socialistas desde los quince años, y a los dieciséis encabezó la manifestación celebrada en Pobra para festejar la victoria de la República. En el servicio militar osó interrumpir a un capitán que gritaba ¡Viva España! exclamando ¡Viva a República!, lo que le valió su primera marca. En 1936 detuvieron a su padre y a su tío y, tras varios episodios «terribles», huyó a Marruecos alertado de que le preparaban un consejo de guerra en Ferrol. Huidas, luchas en el frente, los campos de refugiados y el hambre vinieron después. Todo ello, motivo suficiente «para homenaxearte como persoa comprometida ca liberdade». Muy emocionado, Hermo ayudó a colocar flores encima de la placa de Alexandre Bóveda y recordó a todos sus compañeros muertos en el frente y en la cárcel, no sin gritar, esta vez sin riesgos: «¡Viva a liberdade! ¡Viva a República!».