BALONCESTO Tras amarrar el ascenso a Segunda, el equipo de Ribeira se medirá al Estudiantes de Lugo en la final El Conresa Concello de Ribeira ha logrado el ansiado ascenso a la liga de Segunda División de baloncesto, categoría que había perdido en la temporada 1996-97. Tras derrotar por 80-60 al Laxe Marín en el segundo envite de la semifinal, el plantel de Pío Furelos se enfrentará al Estudiantes de Lugo, en partido para dilucidar el campeón absoluto de la categoría autonómica, y que se celebrará el sábado (18.30 horas) en el pabellón de Montouto (Santiago). El elenco ribeirista, que había perdido por 67-69 el primer asalto, se bañó, junto con el técnico, en la playa de Coroso tras ganar con holgura el segundo.
12 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Conresa Concello de Ribeira (80, 47+33): Varela (12), José Luis (4), Pinone (17), Luis (12), Fran Ferraces (13) _quinteto titular_, Diego (3), Roni (5), David Pazo (1), Juan Luis (2), David Pérez (4) y Lorenzo (7). Laxe (68, 39+29): Cuiña (7), Pereira (10), Iglesias I (16), García (10), Iglesias II (13) _inicial_, Rodríguez (5), Yubero (4), Ruibal (3), Domínguez (0) y Casal (0). Árbitros: González y Huete. Sin problemas. Eliminaron a Pinone, Cuiña y Pereira. Señalaron 28 personales a los locales y 38 a los visitantes. Incidencias: El pabellón de Santa Uxía registró la mejor entrada de la temporada. En la grada también se dejó notar la presencia de un buen puñado de seguidores del Laxe. Marcador cada cinco minutos: m. 5: 6-11; m. 10: 19-19; m. 15: 31-29; m. 20: 47-39 (descanso); m. 25: 51-46; m. 30: 62-52; m. 35: 70-60; m. 40: 80-68 (final). El Conresa Concello de Ribeira logró el ascenso con más holgura de lo que se suponía. Afrontó el partido de vuelta con un desventaja de dos puntos, pero terminó ganando con indudable claridad a un Laxe que sólo estuvo delante en el marcador hasta el ecuador de la primera parte. A partir de ahí, el conjunto ribeirense fue imponiendo poco a poco, hasta tal punto que se fue al descanso con una renta de 8 puntos. En los últimos diez minutos de la segunda parte, el dominio de los de Pío Furelos fue incontestable en todas y cada una de las facetas del juego. Al acabar el choque, la plantilla y el entrenador se bañaron en la playa. Después, jugadores y directivos, para celebrar conjuntamente el ascenso, compartieron una cena que se prolongó varias horas y en la que no faltó el champán.