El día en el que la democracia se abrió paso

En los primeros día del mes de abril de 1979 se celebraron unas elecciones que fueron un feliz punto de partida


VILAGARCÍa / LA VOZ

Fue un momento histórico. Tras cuatro décadas de dictadura, en los primeros días del mes de abril, los arousanos pudieron, por fin, volver a elegir a sus alcaldes, pudieron disfrutar del derecho que la negra sombra franquista les había hurtado durante tanto tiempo: escoger a quienes querían que les representaran. Andrés Castaño (Catoira), Xosé Antonio Pillado (Cambados), Xaquín Álvarez Corbacho (O Grove), Germán Rodiño (Meaño), Jorge Casal (Meis), José Piñeiro Ares (Pontecesures), Dolores Abuín (Ribadumia), Albino Ferreirós (Valga), Sito Vázquez (Vilanova) y José Recuna (Vilagarcía) fueron los primeros regidores de la democracia.

Formaciones de todos los colores y con el sentimiento de que se estaba ante un momento crucial que no se podía tirar la borda. Así lo recordaba el ya fallecido Gonzalo Bouza-Brey, que fue elegido concejal en Vilagarcía por el Partido Comunista y que apoyó al socialista José Recuna para que fuera elegido alcalde: «Aquel foi quizais o período máis pacífico da vida municipal de Vilagarcía. Todos os grupos tiñamos asumido que había que democratizar o concello. Moitos asuntos foron aprobados por unanimidade», subrayaba en las páginas de La Voz hace unos años.

Y mejor que así fuera porque el relato que hacía José Recuna hace un par de años sobre lo que pasó el día del fallido golpe de estado es estremecedor. «Me enteré porque me llamó por teléfono el padre de Dolores García (que años más tarde sería alcaldesa). Me avisaron del Gobierno Civil porque estaban buscando al alcalde de Pontevedra y querían saber si estaba conmigo. Por la noche nos pusimos de acuerdo dos matrimonios para pasar de noche en un piso franco. Fue absurdo porque lo más normal es que todos los socialistas nos hubiéramos reunido para que no nos cogieron aislados como conejos. Por la mañana fui al despacho y resulta que el jefe de Policía quería hablar conmigo. Me aseguró que estaba muy contento de que todo hubiera salido bien. ‘Fíjese, que si hubiera salido al revés en lugar de venir a felicitarlo habría tenido que venir a detenerlo’, me dijo».

Cambiaron los tiempos, aunque la amenaza fantasma comienza ahora de nuevo a tomar forma, y lo hicieron los modos y las cuentas. «Cuando nos fuimos en 1983 el presupuesto de Vilagarcía era de 375 millones de pesetas (2,2 millones de euros, cuando hoy supera los 27 millones), y el alcalde era el único que cobraba sueldo. Los ediles cobraban por ir a las comisiones, pero poníamos ese dinero en un fondo común para pagar la gasolina que gastaban en las gestiones municipales, y para contratar a la sustituta de la secretaria del alcalde cuando la titular se iba de vacaciones», recordaba José Recuna.

Desde aquel abril de 1979 Vilagarcía ha tenido seis alcaldes (José Recuna, José Luis Rivera, Javier Gago, Enrique León, Tomás Fole y Alberto Varela) y una alcaldesa (Dolores García).

La unidad popular que posibilitó la creación de la Asamblea Democrática de Arousa

Fue una experiencia única en Galicia, que fue creciendo poco a poco y que se desmoronó, curiosamente, cuando había conseguido alcanzar su pequeña cuota de poder tras, precisamente, las elecciones municipales de 1979. Hablamos de la Asamblea Democrática de Arousa (ADA), una plataforma abierta y asamblearia que comenzó a gestarse antes de la muerte del dictador y que capituló cuando el sistema de partidos lo devoró. Benito García Dorgambide, Andrés Vilas, José Vázquez, José Somoza, Miguel Vilas, Juan Vázquez, Rosalía Brea, Carmen Iglesias, Moncho Patiño, Xoán Antonio Pillado, Francisco Trigo, Alfredo Prieto y Gonzalo Bouza-Brey participaron en la reunión fundacional. El germen de un movimiento que fue creciendo de manera imparable, De su calado da buena cuenta las 1.300 firmas que consiguieron reunir en un escrito dirigido al Rey en el que se recogían una retahíla de normas básicas e imprescindibles para el desarrollo democrático del país. Todo aquello desembocó en su apoyo indiscutible a las candidaturas progresistas que se presentaron en la comarca. Hasta cinco alcaldías cayeron de su lado, las de Xaquín Álvarez Corbacho, Sito Vázquez, Xoán Antonio Pillado, Andrés Castaño y José Recuna.

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