Estafan ocho mil euros a un jubilado de Arousa con una falsa inversión en criptomonedas

La víctima recibió una invitación a través del móvil con el señuelo de Amazon y el éxito de las bitcoins, llamadas desde el Reino Unido e Italia y webs fraudulentas

Reuters

vilagarcía / la voz

La ingenuidad en las procelosas aguas de la navegación virtual y las inversiones milagrosas puede pagarse muy cara. Hace ya tiempo que los servicios tecnológicos del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, entre otras fuerzas de seguridad, alertan sobre las muchas invitaciones a ceder datos sensibles a cambio de ganar dinero de forma sencilla que pueblan las redes sociales y determinadas aplicaciones de los teléfonos móviles. A menudo, un mensaje en Facebook, un WhatsApp o un sencillo SMS encierran trampas capaces de desplumar a quienes caigan en ellas. Acaba de sucederle a un jubilado afincado en Arousa, que ha perdido 8.200 euros tras varias inversiones simuladas, con Amazon y las criptomonedas como gancho.

El relato que contiene su denuncia, presentada ante la Comisaría de Vilagarcía, constituye un verdadero manual acerca de lo que jamás debe hacerse, por muy golosa que sea la tentación que a uno le pongan delante. La secuencia comenzó con varios SMS que convidaban al receptor a invertir 200 euros con la perspectiva de obtener sustanciosas ganancias a través de ejemplos de éxito como Amazon o bitcoin, la principal moneda digital del mercado. La víctima respondió afirmativamente al mensaje y pocos días después recibió una llamada telefónica desde un número que utilizaba el prefijo internacional del Reino Unido.

Una mujer que se identificó con un nombre italiano afirmó habar desde Londres y pidió al hombre que le cediese el control de su ordenador a través de la aplicación Anydesk, un programa rápido de escritorio remoto. Este fue su primer error grave, al que siguió un segundo. La teórica broker consiguió que también se registrase en la plataforma FiniVieX Dynamic Ltd., un supuesto portal de inversiones de pésima reputación, cuyo administrador oculta su identidad. Son muchas las opiniones, vertidas en diferentes webs, que advierten sobre su forma de proceder y su carácter fraudulento.

Cesión de información

El tercer error también fue de bulto. Para proceder a la pretendida inversión de doscientos euros, la mujer solicitó que el denunciante le remitiese por WhatsApp una fotografía de su tarjeta de débito y de su DNI. Convertidos hipotéticamente en dólares, sus euros se vieron reflejados en una no menos supuesta información gráfica que FiniVieX proporcionó a la víctima, con ventanas de distintas magnitudes que simulaban el comportamiento del dinero, con sus correspondientes ganancias.

A partir de entonces, el hombre recibe cada día, de lunes a viernes, dos llamadas de la misma persona con la intención de realizar diferentes operaciones recurriendo de nuevo a Anydesk. A fin de engordar el cebo, le explica que su empresa está dispuesta a aportar capital de su bolsillo para reforzar sus inversiones con la única contrapartida de una comisión del 7 % sobre las teóricas ganancias. LLega, así, un segundo desembolso de 200 euros, en esta ocasión para adquirir ethereums, la segunda criptomoneda en orden de importancia.

En un momento dado, el jubilado arousano pide que se le envíe información impresa sobre lo que están haciendo, y recibe por correo electrónico un estadillo de cuentas. También le aseguran que todas las operaciones se estarían efectuando a través de un prestigioso banco británico con presencia en España desde hace décadas. Entretanto, se siguen sucediendo las dos llamadas diarias y la supuesta realización de tareas en remoto desde el ordenador de la víctima, con el aparente resultado de una alegre y eficaz ganancia de dinero. Se encadenan, de este modo, dos desembolsos más importantes, de tres mil euros cada uno.

Pero llega un punto en el que la mujer, quien además del teléfono británico emplea también varios números con prefijo italiano y uno alemán, propone a su víctima un importe mayor: nada menos que cincuenta mil euros con los que adquirir un bitcoin. Como quiera que la cantidad es excesiva, el denunciante le informa de que no es posible. Comienzan entonces una serie de supuestas operaciones de compra y venta sobre las que el hombre no tiene control alguno. La secuencia concluye con la pérdida de la teórica inversión y de las hipotéticas ganancias acumuladas. Su interlocutora le explica lacónicamente que solo hay una forma de solucionar el quebranto: invertir más en busca de mayores beneficios. Poco importa que el jubilado reclame su dinero en diferentes ocasiones. Agotada la fuente, las llamadas, los mensajes y los correos electrónicos solo obtienen el silencio por respuesta. La estafa se ha consumado.

Grupos que se dedican a tentar y desplumar a pequeños inversores

Detrás de estafas como la que acaba de sufrir este hombre se encuentran grupos bien organizados cuyo objetivo son potenciales inversores con escasa experiencia en este tipo de lides. Referencias a timos semejantes se repiten en América y Europa, en ocasiones con pérdidas que suman cuatro y cinco ceros, dejando a sus víctimas literalmente desplumadas. Expertos en seguridad informática explican que, en realidad, no existe ninguna plataforma de inversión ni conexión alguna con los mercados bursátiles. Solo simulaciones y una serie de centros de llamadas desde los que vendedores telefónicos se dedican a intentar engañar a pequeños inversores. Por corto que sea el botín, todo es ganancia.

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