Arousa ensaya la normalidad

El puente y el buen tiempo acompañaron la desescalada en la comarca


vilagarcía / la voz

Una veintena de comercios de Vilagarcía aceptaron la invitación de Zona Aberta y ayer salieron con sus mercancías a la plaza de Galicia y calles aledañas. La segunda edición de este particular mercado de los comerciantes locales resultó ser todo un éxito: en una jornada fría, pero soleada, el movimiento de gente fue constante durante la mañana y, también, por la tarde. De ahí que los comerciantes esbozasen, por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa. «La verdad es que ha ido muy bien», señalaban en los puestos consultados. «Hay gente y se está vendiendo; por una vez, parece que las cosas están saliendo como es debido». En todas las carpas cruzan los dedos para que la jornada de ayer no haya sido un espejismo, una desescalada en falso. Tras «la Navidad más floja» que muchos recuerdan, tras unas rebajas «que mejor las olvidamos», los comerciantes parecen haber recuperado un cierto optimismo. «El viernes ya se notó más ambiente. El hecho de que la hostelería pueda abrir hasta las nueve de la noche ha sido crucial», explican en una tienda de ropa, entre cliente y cliente. Rocío Louzán, la presidenta de Zona Aberta, comparte esa opinión. A su juicio, el levantamiento semanas atrás del cierre perimetral ya supuso «un antes y un después; es como el día y la noche», señala. Ahora, una jornada de ventas especial, como la de ayer, ha ayudado a deshacerse de los productos que se habían quedado colgados de las perchas en una temporada aciaga.

El fin de semana festivo también ha sido bueno en los locales de hostelería. Desde el viernes, las terrazas se han llenado de gente y de bullicio, demostrando lo que muchos hosteleros sospechaban: «La gente tiene ganas de salir». El primer día, cuando se acercaban las nueve de la noche, «costó algo de trabajo levantar a las personas que estaban en el local, pero empezamos a avisar con tiempo y no hubo problema», comentan en un establecimiento de la capital arousana.

Aunque las buenas noticias no han llegado a todos los sectores de la hostelería: la apertura hasta las nueve y el toque de queda a las 22 horas hacen completamente imposible que puedan aún ofertarse cenas en los negocios de restauración. Richard Santamaría, el presidente de Ahituvi, es uno de los empresarios que se encuentran en esa situación. Aún así, celebra las tres horas de servicio ganadas por bares y cafeterías. «Todo o que vaian abrindo vai ir ben. O importante é que non vaiamos para atrás», señala.

Hacía tanto tiempo que las calles no estaban animadas, que las terrazas no tenían tanta vida, que las estampas que ofrecían algunas calles causaron alarma entre los vilagarcianos, hasta el punto de que en la oficina de la Policía Local se recibieron durante la tarde decenas de llamadas avisando de posibles incumplimientos de la normativa covid. Sin embargo, señalan los agentes de guardia, las dos patrullas de la Policía Local no tuvieron que intervenir en ningún caso.

En otras localidades, la animación parece haber sido menor que en la capital arousana. Aunque hubo más gente que de costumbre, en O Grove se percibió ayer menor ajetreo que durante la jornada del viernes. Otro tanto ocurrió en Cambados, Vilanova o A Illa de Arousa. En todas estas localidades se siguen realizando de forma periódica controles en los establecimientos de hostelería para comprobar que los responsables de estos negocios no bajan la guardia. Y parece que no lo hacen.

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