Siempre quiso trabajar de cara al público. A partir de mañana, Carmen Cerviño lidiará con la «calma o la tempestad» al frente de su zapatería
04 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.No hay vilagarciano que ronde los cuarenta, o más, que no haya pasado en su más tierna infancia por la zapatillería Vista Alegre. Era el templo de la zapatilla, con Tere al mando de las operaciones y un surtido enorme de producto para todas las edades. Carmen fue clienta de aquel establecimiento y desde hoy -más bien desde mañana porque lo de esta tarde será la inauguración y mañana se pondrá detrás del mostrador- quien esté a los mandos de la tienda.
¿En estos tiempos en los que se habla tanto de la crisis del pequeño comercio, es una aventura o una locura abrir una tienda? «Un poquito de las dos cosas -responde Carmen-, es una apuesta personal, pero llevaba mucho tiempo queriendo abrir un negocio». Ella ha estado los últimos años trabajando en la hostelería, pero «una va teniendo una edad y hay que ir buscando la calma, Aunque no sé si me encontraré la calma o la tempestad. Voy a ver que me encuentro», razona.
No va a cambiar el perfil de un establecimiento, Vista Alegre, que lleva abierto desde 1960. «La venta online claro que es un impedimento para el pequeño comercio, pero hay que tirar de la atención al cliente. Siempre procuro conocer al cliente». Y eso es algo que en su sector cuenta, porque hay personas que tiene problemas para encontrar el calzado adecuado y un buen consejo no se encuentra en Internet. «Tenía claro desde pequeña que lo que me gustaba era estar delante del público», apunta.
La inauguración
Hoy, a partir de las 19.00, será la inauguración, con un pequeño picoteo para clientes y amigos -«no voy a llevar un grifo para tirar cañas (Carmen bromea porque siempre ha estado entre los primeros clasificados en el concurso de cañas del Destapa Vilagarcía), pero sí quiero que la gente sepa que el negocio lo voy a llevar yo», explica-, pero la tienda se abrirá al público desde mañana. Guardando el espíritu de un establecimiento mítico de Vilagarcía, pero con el nuevo toque que le dará ella.