Cuenta atrás para descubrir la nueva plaza de Galicia

El gobierno local realizó ayer una visita a las obras de este entorno, donde se ejecuta un diseño dinámico cuyo carácter será uno durante el día, otro por la noche


vilagarcía / la voz

Sábado, doce de la mañana, plaza de Galicia. El número de personas que ayer se asomaban a la valla que rodea las obras de humanización era más alto de lo normal. La razón hay que buscarla en la presencia, en el recinto protegido, de una comitiva encabezada por el alcalde, Alberto Varela, la concejala de Urbanismo, Paola María, y otros integrantes del gobierno local que, atentos, seguían las explicaciones del proyecto que sobre el terreno daba Mariano Vázquez, el arquitecto que diseñó el proyecto.

Empezaba el recorrido en la calle Padre Feijoo, donde un pequeño estanque, rodeado de la vegetación propia de los cursos altos de los ríos, marca el inicio de un circuito cerrado de agua que pretende aportar frescor a este espacio urbano. Sigue ese curso líquido, con paso lento, hacia la plaza de Galicia y Rey Daviña, la vieja calle del río. Es un primer guiño a la vieja Vilagarcía, la que ha quedado sepultada bajo el paso del tiempo. A un lado del canal, unos parterres llenos de salvia y lavanda marcan un lugar para disfrutar. Al otro se extiende un solado de hormigón de siete metros de ancho: espacio más que suficiente para que los camiones de servicio -desde los que llevan mercancía a los negocios de la zona, hasta los de emergencias- puedan pasar sin problemas.

La intersección

Llegamos al punto donde, no hace mucho, un semáforo y un paso de peatones marcaban el ritmo. En ese lugar, el río cambia. Una pared de hormigón, por la que resbalará el agua sin descanso, dejará caer el líquido en un estanque. Dentro de poco, en medio del agua se alzará una fuente con la que se hace un nuevo guiño al pasado. Y es que, además de los chorros, llevará incorporado un sistema de luces con el que se evoca a aquella estructura alrededor de la que, hasta los años noventa, giraba la plaza. Claro que ahora estamos en el siglo XXI: la nueva fuente incorporará, también, un hilo musical para ocasiones especiales.

Además de la ese elemento, aún quedan otros detalles para completar la estampa de la laguna-junquera, como nenúfares y otras plantas que la envolverán en verde, dulcificando el efecto del hormigón, e incluso de las piedras de la vieja pasarela de Vista Alegre, que han sido incorporadas al proyecto en forma de banco. A partir de este punto, el agua fluye por una serie de escalones. El proyecto ha sido elaborado pensando en que esta acequia permita aliviar los problemas que la lluvia causa en lo que antes era una marisma, empujando al agua caída hacia los vasos de hormigón. Desde ahí tendrá salida hacia la red de pluviales que discurre bajo Conde Vallellano, demasiado limitada para poder confiarle la defensa contra las inundaciones. Por eso el proyecto ha previsto una salida alternativa que llegaría directamente hasta el río de O Con, bajo Arzobispo Lago. Pero ese es otro proyecto.

Volvamos al presente, porque la nueva plaza de Galicia esconde muchas estéticas diferentes. «Durante el día imperará el verde y el agua. Por la noche, la iluminación le dará otro carácter», decía ayer el alcalde, Alberto Varela. También cambiará la estética de este espacio a medida que se mueva el calendario, porque los árboles elegidos para crear sombra van cambiando de color en función de las estaciones del año.

Hasta los árboles elegidos para dar sombra van mudando de color a lo largo del año

Ajustes para que el agua tenga el protagonismo justo en el conjunto

La obra de la plaza de Galicia no es de esas que se acaban y se olvidan. El proyecto diseñado por Mariano Vázquez es más exigente: requerirá atención. Para que el agua tenga el protagonismo debido -ni más, ni menos- hay que ajustar los sistemas hidráulicos, y en eso se está trabajando. Hay, también, que estar atentos a la limpieza, porque el viento arrastrará hasta el agua cualquier papel que caiga en la calle. Y también será necesario tomar medidas extraordinarias en momentos extraordinarios, como cuando se celebre la Festa da Auga. El alcalde, Alberto Varela, asegura que no habrá ningún problema para armonizar la fiesta con el nuevo espacio. «Se secará la fuente y se vallará», decía ayer el regidor.

Él y su gobierno no disimulan su satisfacción con cómo ha quedado la plaza. Esta no se abrirá hasta que los trabajos estén completos, así que habrá que esperar al menos hasta principios de junio para ver ese lugar sin vallas. No hay prisa, señalaba ayer el alcalde, porque hay plazo más que suficiente para rematar con mimo una obra que, sin duda, ha sido la más comentada y enjuiciada de todo el mandato. El resultado, sostiene Varela, ha valido la pena, y acabará por convencer a quienes, hasta el momento, no lo ven claro.

La plaza de España

Sabedor de todos los rumores que han circulado alrededor de la obra de la plaza de Galicia, Alberto Varela quiso dejar ayer algunas cuestiones claras, como el presupuesto de esta actuación. Ha supuesto una inversión, indicó, de 180.000 euros. Una cifra sustancialmente inferior a la que en su día se destinó a la reforma de la plaza de España, un proyecto que consumió más de 225.000 euros y que hoy en día aún arrastra problemas. Estos, por cierto, podrían tener los días contados, porque el proyecto para cambiar el césped está casi listo.

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