Las últimas borrascas aumentan las reservas del embalse de O Con

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Entre Ana y Bruno, el embalse cierra el año a un 34,66 % de su capacidad

28 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El encoro de O Con ofrecía, a principios de diciembre, una imagen tan desoladora como el resto de pantanos gallegos. El embalse de Castroagudín llevaba semanas por debajo del diez por ciento de ocupación, un dato atribuible a la persistente sequía que ha marcado este 2017. Sin embargo, con diciembre parece haber llegado el invierno gallego. El de verdad. El que ha permitido encadenar, en un lapsus relativamente corto de tiempo, dos borrascas con nombre propio: Ana y Bruno. Estas, y las lluvias que han caído entre una y otra, han permitido al encoro pasar del 9,65 por ciento de ocupación que marcaba el día 4 de este mes, hasta el 34,66 con el que, aparentemente, cerrará el año.

A fin de cuentas, diciembre podría acabar convirtiéndose en el mes más lluvioso del año. Según los datos de Meteogalicia, en concreto los de la estación de Corón, hasta ayer habían caído 176,2 litros por metro cuadrado, una cifra que hasta el momento solo supera el mes de febrero. Entonces la cifra ascendía a 193,2 litros. En realidad, solo en marzo y en mayo se superó la marca el registro de cien litros. Abril, el mes que promete las mil lluvias, apenas dejó 13,8 en Arousa, convirtiéndose en esta ocasión en el período más seco del año que ahora acaba.

La última borrasca

Pero la llegada de las borrascas ha aliviado un poco la sed que tenía la tierra de O Salnés. Primero fue Ana, que dejó copiosas lluvias, y en las últimas horas el protagonismo ha recaído sobre Bruno. Este último temporal obligó, dada la previsión de fuertes vientos, a cerrar el martes por la tarde los parques de Vilagarcía, a fin de evitar posibles contratiempos. Ayer por la mañana se reabrieron sin que se hubiesen producido incidencias relevantes. «Estuvo todo bastante tranquilo», explicaban desde el grupo de Emerxencias de la capital arousana.

Aunque no hubo grandes incidencias, el temporal sí que dejó alguna que otra secuela. En la capital arousana se produjeron varias averías en el alumbrado público, en concreto en la avenida Rosalía de Castro, en la zona de As Carolinas-San Roque, en Trabanca Badiña y en la zona del campo de la fiesta de San Xoán de Bamio. Fusibles quemados e interruptores que fallaron fueron los causantes.