El último empujón antes de un gran salto tiene seis manos amigas

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MARTINA MISER

Dallexport es una iniciativa para lanzar a firmas gallegas a la conquista de nuevos mercados

06 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Lleva desde 2006 en Galicia, pero a Stefan Bauer el acento lo delata. Este «europeo con pasaporte alemán y corazón gallego» llegó a Vilagarcía junto a su mujer. Ella, hija de emigrantes, se cruzó en su camino con cuatro años, y se hicieron novios en la adolescencia. Y ahí siguen. Instalados en un gran amor -así lo dice él-, al lado de la ría de Arousa, hasta donde llegaron buscando una vida un poco más tranquila, menos ajetreada que la que él llevaba en su país, donde trabajaba como director de ventas para la empresa BenQ. Una vez aquí, Bauer creó su propia marca de cosméticos y una empresa que no ha parado de crecer. «Pero tengo energía para más», dice él. Y por eso se ha lanzado junto con Raquel Argibay y Susana Loroño, responsables del coworking Dalle que dalle, a poner en marcha un nuevo proyecto, Dallexport, con el que pretenden ayudar a las empresas que lo necesiten a conquistar nuevos mercados, a saltar barreras que en muchos casos son solo mentales.

«En Galicia tenemos mucho potencial», dice Bauer. Hay productos excelentes y un sinfín de recursos aún por explotar. Pero a nuestras empresas les falta confianza para mirar más allá de su zona de confort. No se trata, solo de saltar fronteras. «Hay productores de aquí a los que ni se les ocurre la posibilidad de vender sus productos en Madrid; les parece que es como la jungla», apunta Raquel Argibay. Para asesorar y apoyar a todos los que decidan dar el gran salto surge Dallexport, que se encargará de ayudar a las empresas a internacionalizar servicios y productos; a buscar, seleccionar y desarrollar nuevas oportunidades y relaciones comerciales; a implementar nuevas ideas de negocio y a buscar dinero. «Vemos qué es lo que se necesita en cada caso y ayudamos a conseguirlo», resume Bauer.

Porque cada empresa es un pequeño mundo, y las necesidades no siempre son las mismas. Aunque hay un punto de partida común: para que un negocio crezca, quienes lo dirigen deben tener la capacidad de escuchar, de analizar el contexto en el que se mueven y de actuar «cuanto más rápido mejor». Y es que a Bauer lo de ir «poquito a poco» le parece una receta poco útil, porque puede acabar provocando que las cosas, a fuerza de avanzar lentamente, lleguen a quedarse paradas.