El último empujón antes de un gran salto tiene seis manos amigas

Dallexport es una iniciativa para lanzar a firmas gallegas a la conquista de nuevos mercados


vilagarcía / la voz

Lleva desde 2006 en Galicia, pero a Stefan Bauer el acento lo delata. Este «europeo con pasaporte alemán y corazón gallego» llegó a Vilagarcía junto a su mujer. Ella, hija de emigrantes, se cruzó en su camino con cuatro años, y se hicieron novios en la adolescencia. Y ahí siguen. Instalados en un gran amor -así lo dice él-, al lado de la ría de Arousa, hasta donde llegaron buscando una vida un poco más tranquila, menos ajetreada que la que él llevaba en su país, donde trabajaba como director de ventas para la empresa BenQ. Una vez aquí, Bauer creó su propia marca de cosméticos y una empresa que no ha parado de crecer. «Pero tengo energía para más», dice él. Y por eso se ha lanzado junto con Raquel Argibay y Susana Loroño, responsables del coworking Dalle que dalle, a poner en marcha un nuevo proyecto, Dallexport, con el que pretenden ayudar a las empresas que lo necesiten a conquistar nuevos mercados, a saltar barreras que en muchos casos son solo mentales.

«En Galicia tenemos mucho potencial», dice Bauer. Hay productos excelentes y un sinfín de recursos aún por explotar. Pero a nuestras empresas les falta confianza para mirar más allá de su zona de confort. No se trata, solo de saltar fronteras. «Hay productores de aquí a los que ni se les ocurre la posibilidad de vender sus productos en Madrid; les parece que es como la jungla», apunta Raquel Argibay. Para asesorar y apoyar a todos los que decidan dar el gran salto surge Dallexport, que se encargará de ayudar a las empresas a internacionalizar servicios y productos; a buscar, seleccionar y desarrollar nuevas oportunidades y relaciones comerciales; a implementar nuevas ideas de negocio y a buscar dinero. «Vemos qué es lo que se necesita en cada caso y ayudamos a conseguirlo», resume Bauer.

Porque cada empresa es un pequeño mundo, y las necesidades no siempre son las mismas. Aunque hay un punto de partida común: para que un negocio crezca, quienes lo dirigen deben tener la capacidad de escuchar, de analizar el contexto en el que se mueven y de actuar «cuanto más rápido mejor». Y es que a Bauer lo de ir «poquito a poco» le parece una receta poco útil, porque puede acabar provocando que las cosas, a fuerza de avanzar lentamente, lleguen a quedarse paradas.

«Un negocio es vida, pero parece que todos tendemos a complicarnos un poco la vida», dice Bauer. Quizás los gallegos aún un poco más. Nos falta, explica este alemán de pasaporte, disposición para colaborar con otras empresas «que nos puedan aportar algo y a las que nosotros podamos aportar». Nos falta, también, un poco más de confianza en todo lo que hacemos. «Es que hay un potencial enorme en materia de turismo, en materia de industria, hay gente trabajadora... Pero muchas veces falta dar el último paso». ¿Y cuál es ese paso? Pues darnos cuenta de que «el mundo es redondo, y que la fórmula para vender es la misma aquí que en cualquier otro lado: hay que comunicar».

En todo ese diagnóstico coincide Bauer con sus dos socias gallegas. Susana y Raquel llevan tiempo al frente del coworking Dalle que dalle, que abrió sus puertas en Vilagarcía hace ya unos años. Al principio nadie entendían muy bien el sentido de esta iniciativa. Pero poco a poco, esa idea de cooperación y colaboración como motor de la economía, como creador de sinergias, como generador de ideas, ha ido calando en la sociedad arousana. Muchos emprendedores han buscado cobijo y ayuda en Dalle que Dalle y han encontrado, en quienes ocupan la mesa de al lado, puntos de vista a tener en cuenta, ideas que han valido la pena, proyectos que merecen ser compartidos. De esa experiencia, y de la energía que le sobra a Bauer, surgió la idea de dar una nueva dimensión a este espacio en el que fluyen las ideas, y de poner en marcha un plan para dar el último empujón a quienes quieren dar el gran salto a los nuevos mercados.

Sobran cosas buenas que pueden interesar fuera de aquí, pero falta «ese último paso»

«La fórmula para vender es la misma aquí que en cualquier otro lado: hay que comunicar»

A algunas pequeñas empresas, vender en Madrid les parece imposible

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