Cuando la estética supera a la utilidad

m. santaló VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Los joyeros constatan que el uso del reloj se orienta cada vez más al ornamento y menos a su función de precisar la hora

07 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La moda copa cada vez más terrenos. Lo útil se convierte en deseado por motivos ajenos a su funcionalidad: desde los gorros hasta las gafas de sol sufren nuevas variaciones gracias a unos diseñadores que exprimen todas sus posibilidades para hacer de ellos un producto nuevo. Y deseado. Con los relojes pasa lo mismo. Así lo perciben los joyeros de la comarca de Arousa, quienes señalan que «han cambiado las modas». Hacer generalizaciones resulta complicado pero, tal y como señalan desde la Relojería Jiménez, «la tendencia entre la juventud ya es usarlo como complemento». «Percibimos que, en general, a la gente le gusta variar de reloj. Hay una tendencia a querer ir conjuntados», añaden desde Rapariz.

El cambio de utilidad se produjo en momentos complicados para el sector: a la crisis económica, hay que sumarle las ventas por Internet. «Son los factores que más han jugado en nuestra contra», señalan desde Jiménez. Sin embargo, restan importancia al teléfono móvil. Coinciden con esta afirmación desde la tienda Relojes. «Sacar el móvil del bolsillo... es mucho menos práctico», dicen desde este segundo establecimiento.

Lo mismo pasa con los smartwatch. Desde distintas relojerías de Vilagarcía afirman que su venta, al menos por el momento, no les preocupa. «El mundo de la joyería también se actualizó. Tenemos relojes que se conectan con el móvil pero la verdad es que no son de los que mejor se venden. Siguen muy por debajo de los normales», afirman desde Rapariz. En cuanto a los precios, todos coinciden. La mayor parte de los relojes que se venden oscilan entre los 50 y algo y los 150 euros. «A partir de ahí ya acostumbran a parecer muy caros», indican. Los más baratos, por debajo de los veinte euros, también se venden bien. «No importa que se estropeen», vuelven a coincidir.

Es precisamente este resurgir como complemento el que abarató los precios. El diseño cobra una importancia que antes recaía sobre otros aspectos como los materiales o la funcionalidad. Algo que fomentó que apareciesen nuevos puntos de venta: «los ofertan muchas tiendas de moda. Es otro tipo de producto», señalan desde Jiménez.

Siete negocios cerraron sus puertas en la última década

Al tiempo que el uso de los relojes cambiaba, el comercio de Vilagarcía sufrió una transformación ocasionada por el paso del tiempo: la crisis económica, por un lado, y la falta de relevo generacional, por otro, dejaron una huella negra en la oferta. Pocas quedan de las clásicas relojerías que nutrieron a Vilagarcía de hora durante años. Se trata de negocios familiares que pasaron por varias manos y que se despidieron en los últimos años. «Así de memoria, en la última década cerraron siete relojerías», señalan desde Relojerías Jiménez, que ya echó el cierre del primero de los dos negocios que la familia tuvo en Vilagarcía. «La primera fue abierta en el 53 y la siguiente en los ochenta», recuerdan desde esta última, ubicada en las galerías del casino.

La de la familia Silva, ubicada en el local en el que ahora está Woman Secret, fue otra de las que cerró sus puertas a causa de la jubilación de sus dueños. También las dos de la familia Garrido, que ocuparon sus respectivos espacios en las céntricas calles de A Baldosa y Castelao. Pueden presumir de haber tenido su propia marca entre la variedad de relojes a vender. Rapariz, por su parte, es uno de los clásicos que todavía sigue abierto.

Tiempos difíciles

A pesar de que algunos de los cierres vinieron ocasionados por las jubilaciones de sus dueños, desde la Relojería Jiménez relatan que «la crisis se notó fuertemente en el sector». Los ingresos de las ventas, los complementan ellos con los del taller. «Pero no todos tienen este servicio», recuerdan. Tampoco se trata de ninguna panacea porque «muchos de los relojes que se venden ahora ya ni compensa arreglarlos. Tienen una esperanza de vida menor y termina mereciendo la pena comprarse otros nuevos». Por suerte, no son todos.

A pesar de la caída de las ventas, la relojería y la plata se mantienen muy por encima de oro. «Eso si fue caer en picado. No hace falta más que echar un vistazo a la cantidad de tiendas de Compro oro que llegó a haber en la ciudad. Hubo hasta 17. Es decir, superaron al número de joyerías», lamentan.

Silva y Garrido son dos de las tiendas familiares de Vilagarcía que no tuvieron relevo

«Los relojes son el complemento que más utilizo en mi día a día»

Para Marta Serantes ya hace tiempo que los relojes son un complemento a tener en cuenta. Vinculada al mundo de la moda a través del blog Coco Smile, que comparte con Ángela Lago, escoge el reloj en función del estilo con el que se vaya a vestir. «Para ir elegante me pongo uno clásico, mientras que para el día a día apuesto por un estilo más deportivo», indica. En total tiene seis o siete. «Hay dos que son similares pero el resto no tienen nada que ver entre si», indica. Apostar por la variedad fue algo que surgió con el paso de los años: «antes solo tenía uno pero ahora creo que son el complemento al que más uso le doy», afirma. Eso sí, se mantiene fiel a los de agujas. Al igual que con la ropa, ambas amigas también hacen colaboraciones con relojerías. En sus fotos pueden verse algunos modelos y, aunque en estas fechas hacen por resaltarlos, señala que «en verano ya son vistosos sin tener que enfocarlos».