Catorce relatos para explicarse a sí misma lo inexplicable

Dos ejemplares del libro de la autora valguesa pueden adquirirse cambiándolos por comida en el auditorio de Cordeiro


valga / la voz

Escribir es una forma de expresión. Con el mundo, y con uno mismo. Al preguntarle a la valguesa Elina Bouzas por qué escribe, a uno le viene a la cabeza una de esas frases brillantes de García Márquez: «el escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar». Cuando Eliana desgrana palabras lo hace para sí, como mecanismo para clarificar aquello que le ronda por la cabeza. «Cando teño a necesidade de recolocar as ideas, de poñelas en claro, escribo», señala. Todo parece luego cobrar forma: puede que sea esta esquematización o el tiempo que el proceso de escritura conlleva, pero lo inexplicable empieza a cobrar sentido.

Fue esta necesidad la que le llevó a crear su propio blog. Tuvo cuatro años de vida. Después, Eliana se centró en otros menesteres. Pero, las ganas de seguir escribiendo seguían ahí. Siempre presentes. No es de extrañar que se terminarse embaucando en un nuevo proyecto: «Travesía cebola» es el libro en el que empezó a trabajar en el año 2013 con el ilustrador vallisoletano Javier César Niño de Frutos. Además de escribir, Eliana publica. Pero, para conocer la historia de este proyecto hay que retroceder a las tres semanas que pasó en Irlanda en 2004. «Nos coñecemos nun curso de inglés no que descubrimos que a miña afección pola escritura era proporcional a súa pola ilustración», explica esta vecina de Valga. «Travesía cebola» es una combinación de ambos pasatiempos.

«Son catorce relatos que falan da emoción, do medo... de todo o que levamos dentro», indica Eliana. Diferencia entre dos tipos. «Mentras que nunha metade as emocións toman personalidade, son protagonistas das historias; os outros son máis reflexivos, tipo ensaio», indica su autora. «Saboteador», probablemente su preferido, es uno de los relatos que se encuadra en la primera tipología e «Individuos tóxicos», en la segunda. «Explico como detectalos e como facerlles fronte», cuenta sobre esta última creación. Sobre las historias que transmite señala que «algunhas están baseadas nas miñas propias experiencias e outras son a realidade de terceiras persoas».

Publicación

Ni Eliana ni Javier crearon el libro pensando en publicarlo, pero terminó apareciendo la oportunidad para hacerlo. Primero, lo hicieron en formato digital. Después, en marzo de este año, lo publicó Edicións Fervenza. «Foi produto dunha casualidade. Coñecín o editor, paseille o noso traballo e apostaron por tirar cara adiante», relata Eliana. Pero, antes tuvo que volver a ponerse manos a la obra: «no formato dixital están en castelán pero para publicalo en papel tiven que traducir os textos ao galego». La idea le gustó desde el principio. «Ao ser a miña a lingua materna, hai cousas que expreso mellor en galego», asegura.

Sobre la simbiosis entre los textos y las ilustraciones señala que «todas as propostas de Javier foron marabillosas. Unicamente tivo que repetir unha», cuenta. Fueron las ilustraciones, a exención de uno de los relatos, las que se ciñeron al texto. La mezcla los enorgullece a ambos. A causa de la distancia, solo compartieron protagonismo en la primera presentación, en la que tuvo lugar en casa, en Valga. A Pontevedra, Betanzos o Vigo le tocó ir a Eliana sola. En soledad se presentó también al concurso de relatos cortos de la Fundación para la Economía Circular. Ganó el segundo premio con su «De como clavijo acabó siendo clavijo». La historia llegó a ella de la mano de un restaurador de muebles. Solo hizo falta ordenarla.

El centro de día de Valga organiza un año más «troca arte por alimentos»

El Auditorio municipal de Valga acogerá hasta finales de este mes la exposición con las obras y regalos donados por distintos artistas, colectivos y vecinos del municipio. Todas saldrán a la venta por un precio en alimentos y productos de higiene por los que se pondrán intercambiar. El trueque se realizará a finales de noviembre, entre los días 20 y 30, destinándose los alimentos a Cáritas.

Entre las obras que componen la exposición hay dos ejemplares del libro de Eliana Bouzas, «travesía cebola». Además de estos ejemplares de sesenta y una páginas, pueden adquirirse cuadros de artistas como Andrea Pazos, Pepe Potel, Ángeles Garrido y Aurea Garabán. También hay otros objetos singulares como los portafotos y llaveros creados por los usuarios del Centro de Día.

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